lunes, 22 de octubre de 2018

23. ¿Hay contradicción entre la fe y la ciencia?


No hay una contradicción irresoluble entre fe y ciencia,  porque no puede haber dos verdades. [159] No existe una verdad de la fe que pudiera estar en conflicto con  una verdad de la ciencia. Sólo hay una verdad, a la que se  refieren tanto la fe como la razón científica. Dios ha querido  tanto la razón, mediante la cual podemos conocer las estructuras  razonables del mundo, como ha querido la fe. Por eso la fe  cristiana fomenta y potencia las ciencias (naturales). La fe existe  para que podamos conocer cosas que, aunque no son contrarias a  la razón, sin embargo son reales más allá de la razón. La fe  recuerda a la ciencia que no debe ponerse en el lugar de Dios y  que tiene que servir a la creación. La ciencia debe respetar la  dignidad humana en lugar de atacarla.

159.   Fe y ciencia. «A pesar de que la fe esté por encima de la razón, jamás puede haber contradicción entre ellas. Puesto que el mismo Dios que revela los misterios e infunde la fe otorga al espíritu humano la luz de la razón, Dios no puede negarse a sí mismo ni lo verdadero contradecir jamás a lo verdadero» (Concilio Vaticano I: DS 3017). «Por eso, la investigación metódica en todas las disciplinas, si se procede de un modo realmente científico y según las normas morales, nunca estará realmente en oposición con la fe, porque las realidades profanas y las realidades de fe tienen su origen en el mismo Dios. Más aún, quien con espíritu humilde y ánimo constante se esfuerza por escrutar lo escondido de las cosas, aun sin saberlo, está como guiado por la mano de Dios, que, sosteniendo todas las cosas, hace que sean lo que son» (GS 36,2)

22. ¿Cómo funciona la fe?



Quien cree busca una relación personal con Dios y  está dispuesto a creer todo lo que Dios muestra  (revela) de sí mismo. [150­152] Al comienzo del acto de fe hay con frecuencia una conmoción  o una inquietud. El hombre experimenta que el mundo  visible y el transcurso normal de las cosas no pueden ser  todo. Se siente tocado por un misterio. Sigue las pistas que le  señalan la existencia de Dios y paulatinamente logra la  confianza de dirigirse a Dios y finalmente de adherirse a él  libremente. En el evangelio de san Juan leemos: «A Dios  nadie lo ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno  del Padre, es quien lo ha dado a conocer» (Jn 1,18). Por eso  debemos creer en Jesús, el Hijo de Dios, si queremos saber  qué nos quiere comunicar Dios. Por eso creer es acoger a  Jesús y jugarse toda la vida por él.

150.   La fe es ante todo una adhesión personal del hombre a Dios; es al mismo tiempo e inseparablemente el asentimiento libre a toda la verdad que Dios ha revelado. En cuanto adhesión personal a Dios y asentimiento a la verdad que Él ha revelado, la fe cristiana difiere de la fe en una persona humana. Es justo y bueno confiarse totalmente a Dios y creer absolutamente lo que Él dice. Sería vano y errado poner una fe semejante en una criatura (cf. Jr 17,5-6; Sal 40,5; 146,3-4). 

152.   No se puede creer en Jesucristo sin tener parte en su Espíritu. Es el Espíritu Santo quien revela a los hombres quién es Jesús. Porque «nadie puede decir: "Jesús es Señor" sino bajo la acción del Espíritu Santo» (1 Co 12,3). «El Espíritu todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios [...] Nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios» (1 Co 2, 10-11). Sólo Dios conoce a Dios enteramente. Nosotros creemos en el Espíritu Santo porque es Dios. 

21. ¿Qué es la fe?



La fe es saber y confiar. Tiene siete rasgos:  La fe es un puro don de Dios, que recibimos, si lo pedimos ardientemente. 
 La fe es la fuerza sobrenatural que nos es necesaria para obtener la salvación.
 La fe exige la voluntad libre y el entendimiento lúci­do del hombre cuando acepta la invitación  divina.
 La fe es absolutamente cierta, porque tiene la garantía de Jesús.
 La fe es incompleta mientras no sea efectiva en el amor.
 La fe aumenta si escuchamos con más atención la voz de Dios y mediante la oración estamos en un  intercambio vivo con él.
 La fe nos permite ya ahora gustar por adelantado la alegría del cielo. [153­165, 179­180, 183­184] Muchos dicen que creer les parece poco, que quieren saber. Pero la palabra «creer» tiene dos  significados diferentes: cuando un paracaidista pregunta al empleado del aeropuerto: «¿Está bien  preparado el paracaídas?», y aquél le responde, indiferente: «Creo que sí», no será suficiente para  él; esto quiere saberlo seguro. Pero si ha pedido a un amigo que le prepare el paracaídas, éste le  contestará a la misma pregunta: «Sí, lo he hecho personalmente. ¡Puedes confiar en mí!». Y el  paracaidista replicará: «Te creo». Esta fe es mucho más que saber: es certeza. Y ésta es la fe que  hizo partir a Abraham a la tierra prometida, ésta es la fe que hizo que los MÁRTIRES  perseveraran hasta la muerte, ésta es la fe que aún hoy mantiene en pie a los cristianos  persegui­dos. Una fe que afecta a todo el hombre.

153.   Cuando san Pedro confiesa que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo, Jesús le declara que esta revelación no le ha venido «de la carne y de la sangre, sino de mi Padre que está en los cielos» (Mt 16,17; cf. Ga 1,15; Mt 11,25). La fe es un don de Dios, una virtud sobrenatural infundida por Él. «Para dar esta respuesta de la fe es necesaria la gracia de Dios, que se adelanta y nos ayuda, junto con los auxilios interiores del Espíritu Santo, que mueve el corazón, lo dirige a Dios, abre los ojos del espíritu y concede "a todos gusto en aceptar y creer la verdad"» (DV 5). 

20. ¿Cómo podemos responder a Dios cuando él se dirige a  nosotros?



Responder a Dios es creer en él. [142­149] Quien quiera creer necesita «un corazón atento» (1 Re  3,9). Dios busca de muchas maneras establecer  contac­to con nosotros. En cada encuentro humano, en  cada experiencia conmovedora en la naturaleza, en  cada aparente casualidad, en cada reto, en cada dolor,  está escondido un mensaje de Dios para nosotros. De  manera más clara aún nos habla cuando se dirige a  nosotros en su palabra o en la voz de la conciencia.  Nos habla como a amigos. Por ello debemos  responderle también como amigos y creer en él, creer  totalmente en él, aprender a comprenderle cada vez  mejor ya aceptar sin reservas su voluntad.

142.   Por su revelación, «Dios invisible habla a los hombres como a amigos, movido por su gran amor, y mora con ellos para invitarlos a la comunicación consigo y recibirlos en su compañía» (DV 2). La respuesta adecuada a esta invitación es la fe. 

19. ¿Qué función tiene la Sagrada Escritura en la  Iglesia



La  IGLESIA saca su vida y su fuerza de la  Sagrada Escritura. [103­104, 131­133, 141] Con la excepción de la presencia de Cristo en la  sagrada  EUCARISTÍA, no hay nada que la   IGLESIA venere más reverentemente que la  presencia de Cristo en la Sagrada Escritura. En la  Santa Misa acogemos en pie el Evangelio, porque  en las palabras humanas que escuchamos es Dios  mismo quien nos habla. 128

V. La Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia 
131.  «Es tan grande el poder y la fuerza de la Palabra de Dios, que constituye sustento y vigor para la Iglesia, firmeza de fe para sus hijos, alimento del alma, fuente límpida y perenne de vida espiritual» (DV 21). «Los fieles han de tener fácil acceso a la Sagrada Escritura»

133.   La Iglesia «recomienda de modo especial e insistentemente a todos los fieles [...] la lectura asidua de las divinas Escrituras para que adquieran "la ciencia suprema de Jesucristo» (Flp 3,8), «pues desconocer la Escritura es desconocer a Cristo» (DV 25; cf. San Jerónimo, Commentarii in Isaiam, Prólogo: CCL 73, 1 [PL 24, 17]).

18. ¿Qué importancia tiene el Nuevo Testamento para los cristianos?



En el  NUEVO TESTAMENTO se completa la  REVELACIÓN de Dios. Los cuatro evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan son el corazón de la  Sagrada Escritura y el tesoro más preciado de la Iglesia. En ellos se muestra  el Hijo de Dios tal como es y nos sale al encuentro. En los Hechos de los Apóstoles aprendemos acerca de los inicios de la Iglesia  y de la acción del Espíritu Santo. En las cartas apostólicas se pone la vida de los hombres en todos sus  aspectos ante la luz de Cristo. En el Apocalipsis vemos anticipadamente el fin de los tiempos. [124­127,128130,140] Jesús es todo lo que Dios nos quiere decir. Todo el  ANTIGUO TESTAMENTO  prepara la Encarnación del Hijo de Dios. Todas las promesas de Dios encuentran su  cumplimiento en Jesús. Ser cristiano quiere decir unirse cada vez más profundamente  con la vida de Cristo. Para ello hay que leer y vivir los evangelios. Madeleine Delbrêl  dice: «A través de su Palabra Dios nos dice quién es y lo que quiere; nos lo dice de  manera definitiva y para cada día. Cuando tenemos en las manos el Evangelio  deberíamos considerar que allí habita la Palabra que quiere hacerse carne en  nosotros, apoderarse de nosotros para que comencemos de nuevo su vida en un lugar  nuevo, en un tiempo nuevo, en un nuevo entorno humano».

124.   «La Palabra de Dios, que es fuerza de Dios para la salvación del que cree, se encuentra y despliega su fuerza de modo privilegiado en el Nuevo Testamento» (DV 17). Estos escritos nos ofrecen la verdad definitiva de la Revelación divina. Su objeto central es Jesucristo, el Hijo de Dios encarnado, sus obras, sus enseñanzas, su pasión y su glorificación, así como los comienzos de su Iglesia bajo la acción del Espíritu Santo (cf. DV 20). 
125.   Los  Evangelios  son el corazón de todas las Escrituras «por ser el testimonio principal de la vida y doctrina de la Palabra hecha carne, nuestro Salvador» (DV 18). 

17. ¿ Qué importancia tiene el Antiguo Testamento para los cristianos?























En el ANTIGUO TESTAMENTO Dios se muestra como Creador y  como quien conserva el mundo y es guía y educador de los hombres.  También los libros del Antiguo Testamento son Palabra de Dios y  Sagrada Escritura. Sin el Antiguo Testamento no se puede  comprender a Jesús. [121 123, 128 130, 140] ― ― En el  ANTIGUO TESTAMENTO comienza la gran historia del aprendizaje  de la fe, que da un giro decisivo en el  NUEVO TESTAMENTO y que llegará  a su meta con el fin del mundo y el retorno de Cristo. Y en esto el Antiguo  Testamento es mucho más que un mero preludio del Nuevo. Los  mandamientos y las profecías del pueblo de la antigua alianza y las  promesas que se contienen en ellas para todos los hombres, no han sido  revocados. En los libros de la antigua alianza se encuentra un tesoro  insustituible de oración y de sabiduría; especialmente los salmos pertenecen  a la oración cotidiana de la Iglesia.

121.  El Antiguo Testamento es una parte de la sagrada Escritura de la que no se puede prescindir. Sus libros son divinamente inspirados y conservan un valor permanente (cf. DV 14), porque la Antigua Alianza no ha sido revocada. 




lunes, 15 de octubre de 2018

16. ¿ Cómo se lee correctamente la Biblia?



La Sagrada Escritura se lee correctamente en actitud  orante, es decir, con la ayuda del Espíritu Santo, bajo  cuya influencia se ha formado. Es la Palabra de Dios  y contiene la comunicación decisiva de Dios para  nosotros. [109­119,137] La  BIBLIA es como una larga carta de Dios a cada uno de  nosotros. Por eso debo acoger las Sagradas Escrituras con  gran amor y con reverencia. En primer lugar se trata de leer  realmente la carta de Dios, es decir, no de esco­ger detalles y  dejar de lado el conjunto. El conjunto debo interpretarlo  desde su corazón y misterio: Jesucristo, de quien habla toda  la Biblia, también el  ANTIGUO TESTAMENTO. Por tanto  debo leer las Sagradas Escrituras en la misma fe viva de la  Iglesia, de la cual han nacido.  491

109.   En la sagrada Escritura, Dios habla al hombre a la manera de los hombres. Por tanto, para interpretar bien la Escritura, es preciso estar atento a lo que los autores humanos quisieron verdaderamente afirmar y a lo que Dios quiso manifestarnos mediante sus palabras (cf. DV 12,1). 
110.   Para descubrir la intención de los autores sagrados es preciso tener en cuenta las condiciones de su tiempo y de su cultura, los «géneros literarios» usados en aquella época, las maneras de sentir, de hablar y de narrar en aquel tiempo. «Pues la verdad se presenta y se enuncia de modo diverso en obras de diversa índole histórica, en libros proféticos o poéticos, o en otros géneros literarios» (DV 12,2). 

15. ¿ Cómo puede ser «verdad» la Sagrada Escritura,  si no todo lo que contiene es correcto?


La  BIBLIA no pretende transmitirnos  precisión histórica ni conocimientos de  ciencias naturales. Los autores eran además  hijos de su tiempo. Compartían las  representaciones culturales de su entorno y  en ocasiones estaban anclados en sus  limitaciones. Pero todo lo que el hombre  debe saber acerca de Dios y del camino de  la salvación se encuentra con certeza  infalible en la Sagrada Escritura.  [106 107,109]

106.   Dios ha inspirado a los autores humanos de los libros sagrados. «En la composición de los libros sagrados, Dios se valió de hombres elegidos, que usaban de todas sus facultades y talentos; de este modo, obrando Dios en ellos y por ellos, como verdaderos autores, pusieron por escrito todo y sólo lo que Dios quería» (DV 11). 

107.   Los libros inspirados enseñan la verdad. «Como todo lo que afirman los hagiógrafos, o autores inspirados, lo afirma el Espíritu Santo, se sigue que los libros sagrados enseñan sólidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para salvación nuestra» (DV 11). 

14. ¿ Es verdadera la Sagrada Escritura?



«Los libros sagrados enseñan sólidamente, fielmente y sin error la  verdad, porque escritos por inspiración del Espíritu Santo, tienen a  Dios como autor» (Concilio Vaticano II, DV 11). [103 107] ― Ni la  BIBLIA cayó ya acabada del cielo ni fue dictada a unos escribas  autómatas. Más bien Dios «se valió de hombres elegidos, que usaban de todas  sus facultades y talentos; de este modo, obrando Dios en ellos y por ellos, como  verdaderos autores, pusieron por escrito todo y sólo lo que Dios quería»  (Concilio Vaticano II, DV 11). Para que determinados textos fueran  reconocidos como Sagrada Escritura se requería además la aceptación  universal en la  IGLESIA. En las comunidades debía existir el consenso: «Sí,  Dios nos habla a través de estos textos; esto está inspirado por el Espíritu  Santo». Desde el siglo IV está establecido en el   CANON DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS cuáles de los muchos textos  cristianos primitivos están inspirados realmente por el Espíritu Santo.

104.   En la sagrada Escritura, la Iglesia encuentra sin cesar su alimento y su fuerza (cf. DV 24), porque, en ella, no recibe solamente una palabra humana, sino lo que es realmente: la Palabra de Dios (cf. 1 Ts 2,13). «En los libros sagrados, el Padre que está en el cielo sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos» 

13. ¿Se puede equivocar la Iglesia en cuestiones de fe?


La totalidad de los fieles no puede equivocarse en la fe, porque Jesús  prometió a sus discípulos que les enviaría el Espíritu de la verdad,  que los sostendría en la verdad (Jn 14,17). [80­82,85­87,92,100] Así como los discípulos creyeron de corazón en Jesús, un cristiano cuando  pregunta por el camino de la vida puede fiarse completamente de la   IGLESIA. Dado que Jesús mismo encargó a sus  APÓSTOLES el ministerio  de la enseñanza, la Iglesia tiene un  MAGISTERIO y no puede callar.  Ciertamente miembros aislados de la Iglesia pueden equivocarse e incluso  cometer faltas graves, pero en su conjunto la Iglesia no puede desviarse de la  verdad de Dios. La Iglesia es portadora a través de los tiempos de una verdad  viva que es mayor que ella misma. Se habla del depositum fidei, del depósito  de la fe que hay que custodiar. Si esa verdad es negada o deformada  públicamente, la Iglesia debe hacer resplandecer de nuevo «lo que se ha creído  en todas partes, siempre y por todos» (san Vicente de Lérins,  450).

92.   «La totalidad de los fieles [...] no puede equivocarse en la fe. Se manifiesta esta propiedad suya, tan peculiar, en el sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo: cuando "desde los obispos hasta el último de los laicos cristianos" muestran su consentimiento en cuestiones de fe y de moral» (LG 12). 

100.   El oficio de interpretar auténticamente la Palabra de Dios ha sido confiado únicamente al Magisterio de la Iglesia, al Papa y a los obispos en comunión con él. 

12. ¿Cómo sabemos qué es lo que pertenece a la verdadera fe?


La verdadera fe la encontramos en la Sagrada Escritura y en la Tradición viva  de la  IGLESIA. [76,80­82,85­87,97,100] El  NUEVO TESTAMENTO ha surgido de la fe de la Iglesia. Escritura y Tradición van  unidas. La transmisión de la fe no se da en primer lugar a través de textos. En la Iglesia  antigua se decía que la Sagrada Escritura estaba escrita «más en el corazón de la Iglesia  que sobre pergamino». Ya los discípulos y los  APÓSTOLES experimentaron la nueva  vida ante todo a través de la comunión de vida con Jesús. A esta comunión, que se  continuó de un modo diferente tras la Resurrección, invitaba la Iglesia naciente a los  hombres. Los primeros cristianos «perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la  comunión, en la fracción del pan y en las oraciones» (Hch 2,42). Estaban unidos entre sí y  sin embargo tenían espacio para otros. Esto es lo que constituye la fe hasta hoy: los  cristianos invitan a otros hombres a conocer una comunión con Dios, que desde los  tiempos de los apóstoles se ha mantenido inalterada en la Iglesia católica.

76.   La transmisión del Evangelio, según el mandato del Señor, se hizo de dos maneras: 
–  oralmente: "los Apóstoles, con su predicación, sus ejemplos, sus instituciones, transmitieron de palabra lo que habían aprendido de las obras y palabras de Cristo y lo que el Espíritu Santo les enseñó";  
 –  por escrito: "los mismos Apóstoles y los varones apostólicos pusieron por escrito el mensaje de la salvación inspirados por el Espíritu Santo".

80.   La Tradición y la Sagrada Escritura "están íntimamente unidas y compenetradas. Porque surgiendo ambas de la misma fuente, se funden en cierto modo y tienden a un mismo fin" (DV 9). Una y otra hacen presente y fecundo en la Iglesia el misterio de Cristo que ha prometido estar con los suyos "para siempre hasta el fin del mundo" (Mt 28,20). 
… 

11. ¿Por qué transmitimos la fe?


Transmitimos la fe porque Jesús nos encarga: «Id, pues, y haced  discípulos a todos los pueblos» (Mt 28,19). [91] Ningún cristiano auténtico deja la transmisión de la fe sólo en manos de  los especialistas (maestros, sacerdo­tes, misioneros). Uno es cristiano para  los demás. Esto quiere decir que todo cristiano auténtico desea que Dios  llegue también a los demás. Se dice: «¡El Señor me necesita! Estoy  bautizado, confirmado y soy responsable de que las personas de mi  entorno tengan noticia de Dios y 'lleguen al conocimiento de la verdad'» (1  Tim 2,4b). La Madre Teresa empleaba una buena comparación: «A  menudo puedes ver cables que cruzan las calles. Antes de que la corriente  fluya por ellos no hay luz. El cable somos tú y yo. ¡La corriente es Dios!  Tenemos el poder de dejar pasar la corriente a través de nosotros y de este  modo generar la luz del mundo ­JESÚS­ o de negarnos a ser utilizados y  de este modo permitir que se extienda la oscuridad». 123.

91.  Todos los fieles tienen parte en la comprensión y en la transmisión de la verdad revelada. Han recibido la unción del Espíritu Santo que los instruye (cf. 1 Jn 2, 20-27) y los conduce a la verdad completa (cf. Jn 16, 13).