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martes, 5 de noviembre de 2019

364. ¿Por qué los cristianos sustituyeron el sábado por el domingo? -CATEQUESIS-



Los cristianos han reemplazado la fiesta del SÁBADO por la fiesta del  domingo porque Jesucristo resucitó de entre los muertos en domingo. Pero  el «día del Señor» asume en sí elementos del sábado. [2174­2176,2190­2191] De este modo el domingo cristiano tiene tres elementos esenciales: 1. Nos recuerda la Creación del mundo e introduce el resplandor festivo de la bondad  de Dios en el tiempo; 2. Nos recuerda el «octavo día de la Creación», cuando el mundo se renovó en Cristo  (como dice una oración de la noche de Pascua, «oh Dios, que con acción maravillosa  creaste al hombre y con mayor maravilla lo redimiste»); 3. Retoma el motivo del descanso, pero no sólo para santificar la interrupción del  trabajo, sino para indicar ya desde ahora el descanso eterno del hombre en Dios.

2174. Jesús resucitó de entre los muertos ―el primer día de la semana‖ (Mt 28, 1; Mc 16, 2; Lc24, 1; Jn 20, 1). En cuanto es el ―primer día‖, el día de la Resurrección de Cristo recuerda la primera creación. En cuanto es el ―octavo día‖, que sigue al sábado (cf. Mc 16, 1; Mt 28, 1), significa la nueva creación inaugurada con la resurrección de Cristo. Para los cristianos vino a ser el primero de todos los días, la primera de todas las fiestas, el día del Señor (Hè kyriakè hèmera, dies dominica), el ―domingo‖: «Nos reunimos todos el día del sol porque es el primer día [después del sábado judío, pero también el primer día], en que Dios, sacando la materia de las tinieblas, creó al mundo; ese mismo día, Jesucristo nuestro Salvador resucitó de entre los muertos» (San Justino, Apologia, 1,67).

2176. La celebración del domingo cumple la prescripción moral, inscrita en el corazón del hombre, de ―dar a Dios un culto exterior, visible, público y regular bajo el signo de su bondad universal hacia los hombres‖ (Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae, 2-2, q. 122, a. 4). El culto dominical realiza el precepto moral de la Antigua Alianza, cuyo ritmo y espíritu recoge celebrando cada semana al Creador y Redentor de su pueblo

2191. La Iglesia celebra el día de la Resurrección de Cristo el octavo día, que es llamado con toda razón día del Señor, o domingo (cf. SC 106. 

363. ¿Cómo trata Jesús el sábado? -CATEQUESIS-



Jesús respeta el SÁBADO, pero al mismo tiempo  se comporta de un modo extremadamente libre y  soberano ante él: «El sábado se hizo para el  hombre y no el hombre para el sábado» (Mc 2,27).  [2173] El hecho de que Jesús reivindique poder curar en sábado  e interpretar el mandato del sábado de forma  misericordiosa pone a sus contemporáneos judíos ante la  opción: o bien Jesús es el Mesías enviado por Dios, y  entonces es el «señor del sábado» (Mc 2,28), o bien es sólo  un hombre más, entonces su comportamiento ante el  sábado es un pecado contra la ley.

2173. El Evangelio relata numerosos incidentes en que Jesús fue acusado de quebrantar la ley del sábado. Pero Jesús nunca falta a la santidad de este día (cf. Mc 1, 21; Jn 9, 16), sino que con autoridad da la interpretación auténtica de esta ley: ―El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado‖ (Mc 2, 27). Con compasión, Cristo proclama que ―es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla‖ (Mc 3, 4). El sábado es el día del Señor de las misericordias y del honor de Dios (cf. Mt 12, 5; Jn 7, 23). ―El Hijo del hombre es Señor del sábado‖ (Mc 2, 28). 

362. ¿Por qué se celebra el sábado en Israel? -CATEQUESIS-



El SÁBADO es para el pueblo de Israel el gran signo que le  recuerda a Dios, el Creador y el liberador. [2168­2172,2189] El SÁBADO recuerda, por un lado, el séptimo día de la Creación en el que  se dice que Dios «descansó y tomó respiro» (Éx 31,17), en cierto modo como  autorización a todos los hombres para interrumpir el trabajo y recobrar el  aliento. Incluso a los siervos se les debe permitir celebrar el sábado. Esto  recuerda el otro gran memorial, la liberación de Israel de la esclavitud de  Egipto: «Recuerda que fuiste esclavo en la tierra de Egipto» (Dt 5,15). El  sábado es por tanto una fiesta de la liberación humana, el sábado se puede  tomar respiro, en él se suspende la división del mundo en señores y siervos.  En el judaísmo tradicional este día de la libertad y del descanso es  considerado también como una especie de anticipo del mundo futuro. 47

2168. El tercer mandamiento del Decálogo proclama la santidad del sábado: ―El día séptimo será día de descanso completo, consagrado al Señor‖ (Ex 31, 15).

2172. La acción de Dios es el modelo de la acción humana. Si Dios ―tomó respiro‖ el día séptimo (Ex 31, 17), también el hombre debe ―descansar‖ y hacer que los demás, sobre todo los pobres, ―recobren aliento‖ (Ex 23, 12). El sábado interrumpe los trabajos cotidianos y concede un respiro. Es un día de protesta contra las servidumbres del trabajo y el culto al dinero (cf. Ne 13, 15-22; 2 Cro 36, 21).

2189. “Guardarás el día del sábado para santificarlo” (Dt 5, 12). “El día séptimo será día de descanso completo, consagrado al Señor” (Ex 31, 15). 2190. El sábado, que representaba la coronación de la primera creación, es sustituido por el domingo que recuerda la nueva creación, inaugurada por la resurrección de Cristo.  

361. ¿Qué significa para el cristiano recibir en el Bautismo un determinado nombre? -CATEQUESIS-



«En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo»  el hombre es bautizado con un nombre. El nombre y el  rostro son los que hacen único al hombre, también y  finalmente ante Dios. «No temas, que te he redimido, te  he llamado por tu nombre, tú eres mío». (Is 43,1). [2158] Los cristianos tratan con respeto el nombre de cada persona,  porque el nombre está profundamente unido a la identidad y a  la dignidad del hombre. Desde antiguo los cristianos buscan  para sus hijos un nombre en la lista de los santos; lo hacen en  la creencia de que el patrono es un modelo para ellos e  intercede de modo especial por ellos ante Dios. 201

2158. Dios llama a cada uno por su nombre (cf. Is 43, 1; Jn 10, 3). El nombre de todo hombre es sagrado. El nombre es la imagen de la persona. Exige respeto en señal de la dignidad del que lo lleva.

360. ¿Qué significa la señal de la Cruz? -CATEQUESIS-



Mediante la señal de la Cruz nos ponemos bajo  la protección de la Santísima Trinidad.  [2157,2166] Al comenzar el día, al comenzar una oración, pero  también al comenzar una empresa importante, el  cristiano se pone bajo el signo de la Cruz y comienza  su tarea con ello «en el nombre del Padre y del Hijo y  del Espíritu Santo». Esta invocación del nombre del  Dios trino, que nos rodea por todas partes, santifica  los asuntos que emprendemos; nos otorga  BENDICIÓN y nos fortalece ante las dificultades y  tentaciones.

2157. El cristiano comienza su jornada, sus oraciones y sus acciones con la señal de la cruz, ―en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén‖. El bautizado consagra la jornada a la gloria de Dios e invoca la gracia del Señor que le permite actuar en el Espíritu como hijo del Padre. La señal de la cruz nos fortalece en las tentaciones y en las dificultades.

2166. El cristiano comienza sus oraciones y sus acciones haciendo la señal de la cruz “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”.  

359. ¿Por qué quiere Dios que su «nombre» sea sagrado para nosotros? -CATEQUESIS-



Decir a alguien el propio nombre es una muestra de confianza. Al decirnos su  nombre, Dios se da a conocer y nos concede, mediante este nombre, el acceso a él.  Dios es totalmente verdad. Quien invoca a la verdad por su nombre, pero la emplea  para testificar una mentira, comete un pecado grave. [2142­2149,2150­2155,2160­ 2162,2163­2164] No se debe pronunciar el nombre de Dios de forma irreverente. Pues lo conocemos  únicamente porque él nos lo ha confiado. El nombre es la llave de acceso al corazón del  Todopoderoso. Por eso es una falta grave blasfemar, maldecir usando el nombre de Dios y  hacer falsas promesas invocando su nombre. El segundo mandamiento es por tanto una  defensa de todo lo «santo». Lugares, objetos, nombres y personas que han sido tocados por  Dios son «santos». La sensibilidad por lo santo se denomina reverencia. 31

2142. El segundo mandamiento prescribe respetar el nombre del Señor. Pertenece, como el primer mandamiento, a la virtud de la religión y regula más particularmente el uso de nuestra palabra en las cosas santas.

2149. Las palabras mal sonantes que emplean el nombre de Dios sin intención de blasfemar son una falta de respeto hacia el Señor. El segundo mandamiento prohíbe también el uso mágico del Nombre divino. «El Nombre de Dios es grande allí donde se pronuncia con el respeto debido a su grandeza y a su Majestad. El nombre de Dios es santo allí 2472 427 2101 1756 215 2476 1756 2466 donde se le nombra con veneración y temor de ofenderle» (San Agustín, De sermone Domini in monte, 2, 5, 19).

2150. El segundo mandamiento prohíbe el juramento en falso. Hacer juramento o jurar es tomar a Dios por testigo de lo que se afirma. Es invocar la veracidad divina como garantía de la propia veracidad. El juramento compromete el nombre del Señor. ―Al Señor tu Dios temerás, a él le servirás, por su nombre jurarás‖ (Dt 6, 13).

2164. “No jurar ni por Criador ni por criatura, si no fuere con verdad, necesidad y reverencia” (San Ignacio de Loyola, Ejercicios Espirituales, 38).  

358. ¿ Por qué el Antiguo Testamento prohíbe las imágenes de Dios y por qué los cristianos ya no mantenemos esta prohibición? -CATEQUESIS-


Para proteger el misterio de Dios y diferenciarse de las imágenes de culto de los paganos, el primer mandamiento ordenaba: «No te fabricarás ídolos ni figura alguna»  

(Éx 20,4). Pero, puesto que Dios se ha dado a sí mismo un rostro humano en  Jesucristo, la prohibición de imágenes quedó superada en el cristianismo. En la  Iglesia de Oriente los ICONOS son considerados incluso sagrados. [2129­2132,2141] El conocimiento de los padres de Israel de que Dios lo supera todo (TRASCENDENCIA) y de  que es mucho mayor que cualquier cosa del mundo, pervive actualmente, tanto en el judaísmo  como en el islam. donde al igual que antes no puede existir ninguna imagen de Dios. En el  cristianismo se relajó la prohibición de las imágenes a partir del siglo IV en consideración a  Cristo y se suprimió en el segundo Concilio de Nicea (año 787). Mediante su encarnación Dios ya  no es el absolutamente inimaginable; desde Jesús podemos tener una imagen de su esencia:  «Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Jn 14,9).9

2129. El mandamiento divino implicaba la prohibición de toda representación de Dios por mano del hombre. El Deuteronomio lo explica así: ―Puesto que no visteis figura alguna el día en que el Señor os habló en el Horeb de en medio del fuego, no vayáis a prevaricar y 396 154 36 1036 1159-1162 300 2500 476 os hagáis alguna escultura de cualquier representación que sea...‖ (Dt 4, 15-16). Quien se revela a Israel es el Dios absolutamente Trascendente. ―Él lo es todo‖, pero al mismo tiempo ―está por encima de todas sus obras‖ (Si 43, 27- 28). Es la fuente de toda belleza creada (cf. Sb 13, 3).

2132. El culto cristiano de las imágenes no es contrario al primer mandamiento que proscribe los ídolos. En efecto, ―el honor dado a una imagen se remonta al modelo original‖ (San Basilio Magno, Liber de Spiritu Sancto, 18, 45), ―el que venera una imagen, venera al que en ella está representado‖ (Concilio de Nicea II: DS 601; cf. Concilio de Trento: DS 1821-1825; Concilio Vaticano II: SC 125; LG 67). El honor tributado a las imágenes sagradas es una ―veneración respetuosa‖, no una adoración, que sólo corresponde a Dios: «El culto de la religión no se dirige a las imágenes en sí mismas como realidades, sino que las mira bajo su aspecto propio de imágenes que nos conducen a Dios encarnado. Ahora bien, el movimiento que se dirige a la imagen en cuanto tal, no se detiene en ella, sino que tiende a la realidad de la que ella es imagen» (Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae, 2- 2, q. 81, a. 3, ad 3).

2141. El culto de las imágenes sagradas está fundado en el misterio de la Encarnación del Verbo de Dios. No es contrario al primer mandamiento. 

357. ¿Es el ateísmo un pecado contra el primer mandamiento? -CATEQUESIS-



El ATEÍSMO es un pecado en cuanto rechazo o  negación de la existencia de Dios. Pero la imputabilidad  de esta falta puede quedar ampliamente disminuida en  virtud de las intenciones y las circunstancias. [2123­ 2128] La frontera entre la imposibilidad práctica de creer y la  resistencia a creer es con frecuencia imprecisa. La actitud de  rechazar la fe sencillamente como algo sin importancia, sin  haberla examinado detalladamente, es con frecuencia más  grave que algún ATEÍSMO teórico. 5

2123. ―Muchos [...] de nuestros contemporáneos no perciben de ninguna manera esta unión íntima y vital con Dios o la rechazan explícitamente, hasta tal punto que el ateísmo debe ser considerado entre los problemas más graves de esta época‖ (GS 19, 1).

2128. El agnosticismo puede contener a veces una cierta búsqueda de Dios, pero puede igualmente representar un indiferentismo, una huida ante la cuestión última de la existencia, y una pereza de la conciencia moral. El agnosticismo equivale con mucha frecuencia a un ateísmo práctico 

356. ¿Es compatible el esoterismo con la fe cristiana? -CATEQUESIS-



No. El ESOTERISMO se equivoca ante la realidad de Dios. Dios es un ser personal; es el amor y el origen de la vida, no una fría energía cósmica. El hombre es querido y creado por Dios, pero él mismo  no es divino, sino una criatura herida por el pecado, amenazada por la muerte, necesitada de redención.  Mientras que las doctrinas esotéricas suponen en su mayoría que el hombre se puede redimir a sí mismo, los cristianos creen que únicamente les redime Jesucristo y la gracia de Dios. Tampoco la  naturaleza y el cosmos son Dios (PANTEÍSMO). El Creador, con todo su amor por nosotros, es  infinitamente mayor y diferente a todo lo que él ha creado. [2110.­2128] Muchas personas hoy en día hacen yoga por razones de salud, participan en cursos de meditación (MEDITACIÓN)  para estar en silencio y recogimiento, o asisten a talleres de danza para hacer una nueva experiencia de su cuerpo.  No siempre estas técnicas son inofensivas. A veces son el instrumento para una doctrina ajena al cristianismo, el  ESOTERISMO. Ningún hombre sensato debe compartir esta cosmovisión irracional en la que abundan los espíritus,  los duendes y los ángeles (esotéricos), en la que se cree en la magia y los «iniciados» poseen un conocimiento secreto  que se oculta al «pueblo llano». Ya en tiempos del antiguo Israel se desenmascararon las creencias en dioses y  espíritus de los pueblos vecinos. Sólo Dios es el Señor; no hay ningún otro dios fuera de él. Tampoco hay ninguna  técnica mágica mediante la cual se pueda conjurar «la divinidad», imponer sus deseos al universo y salvarse a sí mismo. Mucho del esoterismo es, desde el punto de vista cristiano,  SUPERSTICIÓN y OCULTISMO

2110. El primer mandamiento prohíbe honrar a dioses distintos del Único Señor que se ha revelado a su pueblo. Proscribe la superstición y la irreligión. La superstición representa en cierta manera una perversión, por exceso, de la religión. La irreligión es un vicio opuesto por defecto a la virtud de la religión.

2128. El agnosticismo puede contener a veces una cierta búsqueda de Dios, pero puede igualmente representar un indiferentismo, una huida ante la cuestión última de la existencia, y una pereza de la conciencia moral. El agnosticismo equivale con mucha frecuencia a un ateísmo práctico

355. ¿Qué significa «no habrá para ti otros dioses delante de mí»? -CATEQUESIS-


Este mandamiento nos prohíbe:   venerar a otros dioses o ídolos o adorar a un ídolo terreno o  consagrarse enteramente a un bien terreno (dinero, influencia,  éxito, belleza, juventud, etc.)   ser supersticiosos, es decir, en lugar de creer en el poder, la guía  y la BENDICIÓN de Dios, depender de prácticas esotéricas,  mágicas u ocultas o dedicarse a la adivinación o al espiritismo   tentar a Dios con palabras o con obras   cometer un SACRILEGIO  adquirir poder espiritual mediante corrupción y profanar lo  santo a través del comercio (simonía). [2110­.2128,2138­.2140]

2110. El primer mandamiento prohíbe honrar a dioses distintos del Único Señor que se ha revelado a su pueblo. Proscribe la superstición y la irreligión. La superstición representa en cierta manera una perversión, por exceso, de la religión. La irreligión es un vicio opuesto por defecto a la virtud de la religión.

2128. El agnosticismo puede contener a veces una cierta búsqueda de Dios, pero puede igualmente representar un indiferentismo, una huida ante la cuestión última de la existencia, y una pereza de la conciencia moral. El agnosticismo equivale con mucha frecuencia a un ateísmo práctico

2140. El ateísmo, en cuanto niega o rechaza la existencia de Dios, es un pecado contra el primer mandamiento. 

domingo, 6 de octubre de 2019

354. ¿Se puede obligar a los hombres a creer en Dios? -CATEQUESIS-



No. Nadie debe obligar a nadie a creer, ni siquiera a los  propios hijos; así como tampoco debe ningún hombre ser  obligado a la incredulidad. El hombre sólo puede  decidirse a creer en total libertad. Sin embargo, los  cristianos están llamados a ayudar a otras personas,  mediante la palabra y el ejemplo, a encontrar el camino  hacia la fe. [2104­2109, 2137] El papa beato Juan Pablo II dice: «El anuncio y el testimonio de  Cristo, cuando se llevan a cabo respetando las conciencias, no  violan la libertad. La fe exige la libre adhesión del hombre, pero  debe ser propuesta» (encíclica Redemptoris Missio 8,1990)

2104. ―Todos los hombres [...] están obligados a buscar la verdad, sobre todo en lo que se refiere a Dios y a su Iglesia, y, una vez conocida, a abrazarla y practicarla‖ (DH 1). Este deber se desprende de ―su misma naturaleza‖ (DH 2). No contradice al ―respeto sincero‖ hacia las diversas religiones, que ―no pocas veces reflejan, sin embargo, [...] un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres‖ (NA 2), ni a la exigencia de la caridad que empuja a los cristianos ―a tratar con amor, prudencia y paciencia a los hombres que viven en el error o en la ignorancia de la fe‖ (DH 14).

2109. El derecho a la libertad religiosa no puede ser de suyo ni ilimitado (cf. Pío VI, breve Quod aliquantum), ni limitado solamente por un ―orden público‖ concebido de manera positivista o naturalista (cf. Pío IX, Carta enc. Quanta cura"). Los ―justos límites‖ que le son inherentes deben ser determinados para cada situación social por la prudencia política, según las exigencias del bien común, y ratificados por la autoridad civil según ―normas jurídicas, conforme con el orden moral objetivo‖ (DH 7)

2137. El hombre debe “poder profesar libremente la religión en público y en privado” (DH 15) 

353. ¿Para qué adoramos a Dios? -CATEQUESIS-



Adoramos a Dios por su existencia y porque la  reverencia y la adoración son la respuesta  apropiada a su aparición y a su presencia. «Al  Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto»  (Mt 4,10). [2095­2105, 2135­2136] Pero la adoración a Dios sirve también al hombre,  pues le libera del servicio a los poderes de este  mundo. Donde ya no se adora a Dios, donde él ya no  es reconocido como el Señor de la vida y de la  muerte, otros usurpan su lugar y ponen en peligro la  dignidad humana. 485

2095. ―Las virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad, informan y vivifican las virtudes morales. Así, la caridad nos lleva a dar a Dios lo que en toda justicia le debemos en cuanto criaturas. La virtud de la religión nos dispone a esta actitud.

2135. “Al Señor tu Dios adorarás” (Mt 4, 10). Adorar a Dios, orar a Él, ofrecerle el culto que le corresponde, cumplir las promesas y los votos que se le han hecho, son todos ellos actos de la virtud de la religión que constituyen la obediencia al primer mandamiento. 

2136. El deber de dar a Dios un culto auténtico corresponde al hombre individual y socialmente considerado.  

352. ¿Qué significa: «Yo soy el Señor, tu Dios» (Éx 20,2)? -CATEQUESIS-



Puesto que el Todopoderoso se nos ha mostrado como  nuestro Dios y Señor, no debemos poner nada por encima  de él, ni considerar nada más importante ni conceder a  ninguna otra cosa o persona prioridad sobre él. 

Conocer  a Dios, servirle, adorarlo es la prioridad absoluta en la  vida. [2083­2094, 2133­2134] Dios espera que le prestemos toda nuestra fe; debemos orientar  toda nuestra esperanza a él y dirigir todas las fuerzas de la  caridad hacia él. El mandamiento del amor a Dios es el  mandamiento más importante de todos y la clave para todos los  demás. Por eso está al comienzo de los diez mandamientos.

2083. Jesús resumió los deberes del hombre para con Dios en estas palabras: ―Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente‖ (Mt 22, 37; cf. Lc10, 27: ―...y con todas tus fuerzas‖). Estas palabras siguen inmediatamente a la llamada solemne: ―Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor‖ (Dt 6, 4). Dios nos amó primero. El amor del Dios Único es recordado en la primera de las ―diez palabras‖. Los mandamientos explicitan a continuación la respuesta de amor que el hombre está llamado a dar a su Dios.

2094. Se puede pecar de diversas maneras contra el amor de Dios. La indiferencia descuida o rechaza la consideración de la caridad divina; desprecia su acción preveniente y niega su fuerza. La ingratitud omite o se niega a reconocer la caridad divina y devolverle amor por amor. La tibieza es una vacilación o negligencia en responder al amor divino; puede implicar la negación a entregarse al movimiento de la caridad. La acedía o pereza espiritual llega a rechazar el gozo que viene de Dios y a sentir horror por el bien divino. El odio a Dios tiene su origen en el orgullo; se opone al amor de Dios cuya bondad niega y lo maldice porque condena el pecado e inflige penas.

2134. El primer mandamiento llama al hombre para que crea en Dios, espere en Él y lo ame sobre todas las cosas.  

351. ¿ No están superados los diez mandamientos? -CATEQUESIS-



No, no están en absoluto condicionados por  el tiempo. En ellos se expresan los deberes  fundamentales del hombre hacia Dios y  hacia su prójimo, son inmutables y valen  siempre y en todas partes. [2070­2072] Los diez mandamientos son tanto mandatos de la  razón como parte de la REVELACIÓN vinculante de Dios. Son tan fundamentalmente  vinculantes que nadie puede quedar dispensado  de su cumplimiento.

2070. Los diez mandamientos pertenecen a la revelación de Dios. Nos enseñan al mismo tiempo la verdadera humanidad del hombre. Ponen de relieve los deberes esenciales y, por tanto indirectamente, los derechos fundamentales, inherentes a la naturaleza de la persona humana. El Decálogo contiene una expresión privilegiada de la ―ley natural‖: «Desde el comienzo, Dios había puesto en el corazón de los hombres los preceptos de la ley natural. Primeramente se contentó con recordárselos. Esto fue el Decálogo, el cual, si alguien no lo guarda, no tendrá la salvación, y no les exigió nada más» (San Ireneo de Lyon, Adversus haereses, 4, 15, 1).

2072. Los diez mandamientos, por expresar los deberes fundamentales del hombre hacia Dios y hacia su prójimo, revelan en su contenido primordial obligaciones graves. Son básicamente inmutables y su obligación vale siempre y en todas partes. Nadie podría dispensar de ellos. Los diez mandamientos están grabados por Dios en el corazón del ser humano.

350. ¿Son los diez mandamientos una agrupación casual? -CATEQUESIS-


No. Los diez mandamientos constituyen una  unidad. Cada mandamiento remite a los demás.  No se puede quitar arbitrariamente ningún  mandamiento. Quien transgrede alguno de ellos  quebranta toda la ley. [2069,2079] Lo peculiar de los diez mandamientos consiste en que  en ellos se abarca toda la vida del hombre. Pues los  hombres nos relacionamos a la vez con Dios  (mandamientos 1 al 3) y con nuestro prójimo  (mandamientos 4 al 10); somos seres sociales y  religiosos.

2069. El Decálogo forma un todo indisociable. Cada una de las ―diez palabras‖ remite a cada una de las demás y al conjunto; se condicionan recíprocamente. Las dos tablas se iluminan mutuamente; forman una unidad orgánica. Transgredir un mandamiento es quebrantar todos los otros (cf. St 2, 10-11). No se puede honrar a otro sin bendecir a Dios su Creador. No se podría adorar a Dios sin amar a todos los hombres, que son sus creaturas. El Decálogo unifica la vida teologal y la vida social del hombre

2079. El Decálogo forma una unidad orgánica en la que cada “palabra” o “mandamiento” remite a todo el conjunto. Transgredir un mandamiento es quebrantar toda la ley (cf. St 2, 10-11). 

349. ¿Cuáles son los diez mandamientos? -CATEQUESIS-



2. Amarás a Dios sobre todas las cosas.  
3. No tomarás el nombre de Dios en vano.  
4. Santificarás las fiestas.  
5. Honrarás a tu padre y a tu madre.  
6. No matarás.  
7. No cometerás actos impuros.  
8. No robarás. 
9. No dirás falso testimonio ni mentirás.  
10. No consentirás pensamientos ni deseos impuros.  
11. No codiciarás los bienes ajenos.

348. «Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?» (Mt 19,17) -CATEQUESIS-



Jesús responde: «Si quieres entrar en la  vida, guarda los mandamientos» (Mt 19,17);  Y añade después: «y luego ven y sígueme»  (Mt 19,21). [2052­2054, 2075­2076] Ser cristiano es algo más que una vida correcta  que se atiene a mandamientos. Ser cristiano es  una relación viva con Jesús. Un cristiano se  vincula íntima y personalmente con su Señor y se  pone con él en camino hacia la vida eterna.

2052. ―Maestro, ¿qué he de hacer yo de bueno para conseguir la vida eterna?‖ Al joven que le hace esta pregunta, Jesús responde primero invocando la necesidad de reconocer a Dios como ―el único Bueno‖, como el Bien por excelencia y como la fuente de todo bien. Luego Jesús le declara: ―Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos‖. Y cita a su interlocutor los preceptos que se refieren al amor del prójimo: ―No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás testimonio falso, honra a tu padre y a tu madre‖. Finalmente, Jesús resume estos mandamientos de una manera positiva: ―Amarás a tu prójimo como a ti mismo‖ (Mt 19, 16-19).

2075. “¿Qué he de hacer yo de bueno para conseguir la vida eterna?” –“Si [...] quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos” (Mt 19, 16-17). 

2076. Por su modo de actuar y por su predicación, Jesús ha atestiguado el valor perenne del Decálogo.  

347. ¿Por qué la «doble moral» es un reproche tan grave contra los cristianos? -CATEQUESIS-



La conformidad entre vida y testimonio es la primera condición para  el anuncio del Evangelio. Por ello la DOBLE MORAL es una traición  de la misión de los cristianos de ser «sal de la tierra» y «luz del  mundo». [2044­2046] San Pablo fue el primero que recordó a la comunidad de Corinto: «Es evidente  que sois carta de Cristo [ ... ] escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios  vivo; no en tablas de piedra, sino en las tablas de corazones de carne» (2 Cor  3,3). Los mismos cristianos, no lo que dicen, son la «carta de recomendación» (2  Cor 3,1) de Cristo al mundo. Por eso es tan perjudicial para la nueva  evangelización que pastores y fieles vivamos a veces como si Dios no existiera,  escandalosamente acomodados a costumbres y opiniones de la anticultura  secularista.

2044. La fidelidad de los bautizados es una condición primordial para el anuncio del Evangelio y para la misión de la Iglesia en el mundo. Para manifestar ante los hombres su fuerza de verdad y de irradiación, el mensaje de la salvación debe ser autentificado por el testimonio de vida de los cristianos. ―El mismo testimonio de la vida cristiana y las obras buenas realizadas con espíritu sobrenatural son eficaces para atraer a los hombres a la fe y a Dios‖ (AA 6).

2046. Llevando una vida según Cristo, los cristianos apresuran la venida del Reino de Dios, ―Reino de justicia, de verdad y de paz‖ (Solemnidad de N. Señor Jesucristo Rey del Universo, Prefacio: Misal Romano). Esto no significa que abandonen sus tareas terrenas, sino que, fieles a su Maestro, las cumplen con rectitud, paciencia y amor.

346. ¿Para qué sirven los mandamientos de la Iglesia y cómo nos obligan? -CATEQUESIS-


Los cinco «mandamientos de la Iglesia» con  sus exigencias de mínimos quieren recordar  que no hay vida cristiana sin esfuerzo  moral, sin participación concreta en la vida  sacramental de la Iglesia y sin la  vinculación solidaria con ella. Son  obligatorios para todo cristiano católico.  [2041, 2048]

2041. Los mandamientos de la Iglesia se sitúan en la línea de una vida moral referida a la vida litúrgica y que se alimenta de ella. El carácter obligatorio de estas leyes positivas promulgadas por la autoridad eclesiástica tiene por fin garantizar a los fieles el mínimo indispensable en el espíritu de oración y en el esfuerzo moral, en el crecimiento del amor de Dios y del prójimo.

2048. Los mandamientos de la Iglesia se refieren a la vida moral y cristiana, unida a la liturgia, y que se alimenta de ella. 

345. ¿Cuáles son los cinco «mandamientos de la Iglesia»? -CATEQUESIS



1) Oír misa entera los domingos y fiestas de  precepto. 2) Confesar los pecados mortales al menos una  vez al año, en peligro de muerte, y si se ha de  comulgar. 
3) Comulgar por Pascua de Resurrección. 
4) Ayunar y abstenerse de comer carne cuando  lo manda la Santa Madre Iglesia. 5) Ayudar a la Iglesia en sus necesidades. [2042­ 2043]

2042. El primer mandamiento («oír misa entera los domingos y demás fiestas de precepto y no realizar trabajos serviles») exige a los fieles que santifiquen el día en el cual se conmemora la Resurrección del Señor y las fiestas litúrgicas principales en honor de los misterios del Señor, de la Santísima Virgen María y de los santos, en primer lugar participando en la celebración eucarística en la que se congrega la comunidad cristiana y descansando de aquellos trabajos y ocupaciones que puedan impedir esa santificación de esos días (cf. CIC can 1246-1248; CCEO can. 881, 1.2.4). El segundo mandamiento («confesar los pecados mortales al menos una vez al año») asegura la preparación a la Eucaristía mediante la recepción del sacramento de la Reconciliación, que continúa la obra de conversión y de perdón del Bautismo (cf. CIC can. 989; CCEO can. 719). El tercer mandamiento («recibir el sacramento de la Eucaristía al menos por Pascua») garantiza un mínimo en la recepción del Cuerpo y la Sangre del Señor en conexión con el tiempo de Pascua, origen y centro de la liturgia cristiana (cf. CIC can. 920; CCEO can. 708-881, 3)

2043. El cuarto mandamiento («abstenerse de comer carne y ayunar en los días establecidos por la Iglesia») asegura los tiempos de ascesis y de penitencia que nos preparan para las fiestas litúrgicas y para adquirir el dominio sobre nuestros instintos, y la libertad del corazón (cf. CIC can. 1249-1251; CCEO can. 882). El quinto mandamiento («ayudar a la Iglesia en sus necesidades») enuncia que los fieles están obligados de ayudar, cada uno según su posibilidad, a las necesidades materiales de la Iglesia (cf. CIC can. 222).