martes, 9 de abril de 2019

182. ¿Los signos sagrados de la LITURGIA necesitan además palabras? -CATEQUESIS-



Celebrar la LITURGIA supone encontrarse  .con Dios: dejar que él actúe, escucharle,  responderle. Estos diálogos se expresan  siempre en gestos y palabras. [1153­1155,1190]      Jesús habló a los hombres mediante signos y  palabras. Así sucede también en la Iglesia, cuando  el sacerdote presenta los dones y dice: «Esto es mi  cuerpo, ... ésta es mi sangre». Sólo esta palabra  interpretativa de Jesús hace que los signos se  conviertan en SACRAMENTOS : signos que  realizan lo que significan.  

1153. Toda celebración sacramental es un encuentro de los hijos de Dios con su Padre, en Cristo y en el Espíritu Santo, y este encuentro se expresa como un diálogo a través de acciones y de palabras. Ciertamente, las acciones simbólicas son ya un lenguaje, pero es preciso que la Palabra de Dios y la respuesta de fe acompañen y vivifiquen estas acciones, a fin de que la semilla del Reino dé su fruto en la tierra buena. Las acciones litúrgicas significan lo que expresa la Palabra de Dios: a la vez la iniciativa gratuita de Dios y la respuesta de fe de su pueblo

1155. La palabra y la acción litúrgica, indisociables en cuanto signos y enseñanza, lo son también en cuanto que realizan lo que significan. El Espíritu Santo no solamente procura una inteligencia de la Palabra de Dios suscitando la fe, sino que también mediante los sacramentos realiza las "maravillas" de Dios que son anunciadas por la misma Palabra: hace presente y comunica la obra del Padre realizada por el Hijo amado

1192. Las imágenes sagradas, presentes en nuestras iglesias y en nuestras casas, están destinadas a despertar y alimentar nuestra fe en el Misterio de Cristo. A través del icono de Cristo y de sus obras de salvación, es a Él a quien adoramos. A través de las sagradas imágenes de la Santísima Madre de Dios, de los ángeles y de los santos, veneramos a quienes en ellas son representados.

181. ¿Por qué en las celebraciones litúrgicas hay tantos signos y símbolos? -CATEQUESIS-


Dios sabe que los hombres no sólo somos seres espirituales, sino también  corporales; necesitamos signos y símbolos para reconocer y. designar las  realidades espirituales o interiores. [1145­1152]    Da igual que sean rosas rojas, anillo nupcial, vestidos negros, grafitis o el lazo de la lucha  contra el sida, siempre expresamos las realidades interiores mediante signos y también  nos entendemos así de modo inmediato. El Dios hecho hombre nos da signos humanos,  bajo los cuales él vive y actúa entre nosotros: pan y vino, el agua del Bautismo, la unción  con el Espíritu Santo. Nuestra respuesta a los signos sagrados de Dios, instituidos por  Cristo, consiste en muestras de reverencia: doblar la rodilla, ponerse en pie para escuchar  el Evangelio, inclinarse, juntar las manos. Y como hacemos para una boda, adornamos el  lugar de la presencia divina con lo más hermoso que tenemos: con flores, velas y música.  No obstante, los signos necesitan en ocasiones palabras que los interpreten

1145. Una celebración sacramental esta tejida de signos y de símbolos. Según la pedagogía divina de la salvación, su significación tiene su raíz en la obra de la creación y en la cultura humana, se perfila en los acontecimientos de la Antigua Alianza y se revela en plenitud en la persona y la obra de Cristo.

1152. Signos sacramentales. Desde Pentecostés, el Espíritu Santo realiza la santificación a través de los signos sacramentales de su Iglesia. Los sacramentos de la Iglesia no anulan, sino purifican e integran toda la riqueza de los signos y de los símbolos del cosmos y de la vida social. Aún más, cumplen los tipos y las figuras de la Antigua Alianza, significan y realizan la salvación obrada por Cristo, y prefiguran y anticipan la gloria del cielo.



180. ¿Por qué traducimos Liturgia como culto divino? -CATEQUESIS-



El culto o servicio divino es ante todo el servicio que Dios nos  hace a nosotros, y sólo en segundo lugar nuestro servicio a Dios.  Dios se nos da bajo signos sagrados, para que nosotros hagamos  lo mismo: entregarnos sin reserva a él. [1145­1192]   Jesús está ahí, en la Palabra y el SACRAMENTO: Dios está presente.  Esto es lo primero y lo más importante en toda celebración litúrgica. En  segundo lugar estamos nosotros. Jesús entrega su vida por nosotros, para  que nosotros le ofrezcamos el sacrificio espiritual de nuestras vidas. En la  EUCARISTÍA Cristo se nos da, para que nos demos a él. Por así decir,  extendemos a Cristo un cheque en blanco sobre nuestra vida. De este  modo participamos en el sacrificio salvador y transformador de Cristo.  Nuestra pequeña vida es elevada al reino de Dios. Dios puede vivir su  vida en nuestra vida. 

1145. Una celebración sacramental esta tejida de signos y de símbolos. Según la pedagogía divina de la salvación, su significación tiene su raíz en la obra de la creación y en la cultura humana, se perfila en los acontecimientos de la Antigua Alianza y se revela en plenitud en la persona y la obra de Cristo.

1192. Las imágenes sagradas, presentes en nuestras iglesias y en nuestras casas, están destinadas a despertar y alimentar nuestra fe en el Misterio de Cristo. A través del icono de Cristo y de sus obras de salvación, es a Él a quien adoramos. A través de las sagradas imágenes de la Santísima Madre de Dios, de los ángeles y de los santos, veneramos a quienes en ellas son representados.


179. ¿Quién celebra la Liturgia?-CATEQUESIS-



Es el mismo Cristo, el Señor, quien celebra en todas las  LITURGIAS terrenas la LITURGIA celestial, que  abarca a ángeles y hombres, a vivos y difuntos, pasado,  presente y futuro, cielo y tierra. Los PRESBÍTEROS y  los fieles participan en la celebración litúrgica de  Cristo de diferente manera. [1136­1139]  En las celebraciones litúrgicas debemos prepararnos  interiormente para la grandeza de lo que allí sucede. Aquí y  ahora está presente Cristo, y con él todo el cielo. Allí están  todos llenos de una alegría indecible y al mismo tiempo de  amorosa preocupación por nosotros. El último libro de la  Sagrada Escritura, el Apocalipsis, nos describe en imágenes  misteriosas esta Liturgia celestial, a la que unimos nuestra  voz aquí en la tierra. 170 

1136. La Liturgia es "acción" del "Cristo total" (Christus totus). Los que desde ahora la celebran participan ya, más allá de los signos, de la liturgia del cielo, donde la celebración es enteramente comunión y fiesta.

1137. El Apocalipsis de san Juan, leído en la liturgia de la Iglesia, nos revela primeramente que "un trono estaba erigido en el cielo y Uno sentado en el trono" (Ap 4,2): "el Señor Dios" (Is 6,1; cf. Ez 1,26- 28). Luego revela al Cordero, "inmolado y de pie" (Ap 5,6; cf. Jn 1,29): Cristo crucificado y resucitado, el único Sumo Sacerdote del santuario verdadero (cf. Hb 4,14-15; 10, 19-21; etc.), el mismo "que ofrece y que es ofrecido, que da y que es dado" (Liturgia Bizantina. Anaphora Iohannis Chrysostomi). Y por último, revela "el río de agua de vida [...] que brota del trono de Dios y del Cordero" (Ap 22,1), uno de los más bellos símbolos del Espíritu Santo (cf. Jn 4,10-14; Ap 21,6).

1139. En esta liturgia eterna el Espíritu y la Iglesia nos hacen participar cuando celebramos el Misterio de la salvación en los sacramentos.

178. Cuando un sacramento es administrado por una persona que es indigna, ¿pierde por ello su efecto?- CATEQUESIS-



No. Los SACRAMENTOS obran en virtud de la acción  sacramental realizada (ex opere operato), es decir,  independientemente de la actitud moral o de la  disposición espiritual de quien los dispensa. Es  suficiente con que quiera hacer lo que hace la Iglesia.  [1127­1128,1131] Los ministros de los sacramentos deben, en cualquier caso,  llevar una vida ejemplar. Pero los sacramentos no son eficaces  por la SANTIDAD de sus ministros, sino porque es Cristo  mismo quien actúa en ellos. Ciertamente él respeta nuestra  libertad al recibir los sacramentos y por eso sólo tienen eficacia  positiva cuando nos abrimos a Cristo.

1127. Celebrados dignamente en la fe, los sacramentos confieren la gracia que significan (cf. Concilio de Trento: DS 1605 y 1606). Son eficaces porque en ellos actúa Cristo mismo; Él es quien bautiza, Él quien actúa en sus sacramentos con el fin de comunicar la gracia que el sacramento significa. El Padre escucha siempre la oración de la Iglesia de su Hijo que, en la epíclesis de cada sacramento, expresa su fe en el poder del Espíritu. Como el fuego transforma en sí todo lo que toca, así el Espíritu Santo transforma en vida divina lo que se somete a su poder

1128. Tal es el sentido de la siguiente afirmación de la Iglesia (cf. Concilio de Trento: DS 1608): los sacramentos obran ex opere operato (según las palabras mismas del Concilio: "por el hecho mismo de que la acción es realizada"), es decir, en virtud de la obra salvífica de Cristo, realizada de una vez por todas. De ahí se sigue que "el sacramento no actúa en virtud de la justicia del hombre que lo da o que lo recibe, sino por el poder de Dios" (Santo Tomás de Aquino, S. Th., 3, q. 68, a.8, c). En consecuencia, siempre que un sacramento es celebrado conforme a la intención de la Iglesia, el poder de Cristo y de su Espíritu actúa en él y por él, independientemente de la santidad personal del ministro. Sin embargo, los frutos de los sacramentos dependen también de las disposiciones del que los recibe.

1131. Los sacramentos son signos eficaces de la gracia, instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia por los cuales nos es dispensada la vida divina. Los ritos visibles bajo los cuales los sacramentos son 2003 460 2817 950 celebrados significan y realizan las gracias propias de cada sacramento. Dan fruto en quienes los reciben con las disposiciones requeridas.


177. ¿Por qué los sacramentos presuponen la fe?-CATEQUESIS-


Los SACRAMENTOS no son magia. Un sacramento sólo  puede tener efecto cuando se entiende y acoge en la fe.  Los sacramentos no sólo suponen la fe, sino que también  la fortalecen y la expresan. [1122­1126] Jesús encomendó a los APÓSTOLES hacer a los hombres  discípulos suyos en primer lugar mediante la predicación, es  decir, despertar su fe y, sólo después, bautizarlos. Son por tanto  dos las cosas que recibimos de la Iglesia: la fe y los sacramentos.  Tampoco hoy se convierte uno en cristiano mediante un mero rito  o por apuntarse en una lista, sino mediante la aceptación de la fe  verdadera. Recibimos la fe verdadera de la Iglesia. Ella responde  de ella. Dado que es la fe de la Iglesia la que se expresa en la  LITURGIA, ningún rito sacramental puede ser modificado o  manipulado a voluntad de un ministro o de la comunidad.

1122. Cristo envió a sus Apóstoles para que, "en su Nombre, proclamasen a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados" (Lc 24,47). "Haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo" (Mt 28,19). La misión de bautizar, por tanto la misión sacramental, está implicada en la misión de evangelizar, porque el sacramento es preparado por la Palabra de Dios y por la fe que es consentimiento a esta Palabra: «El pueblo de Dios se reúne, sobre todo, por la palabra de Dios vivo [...] Necesita la predicación de la palabra para el ministerio mismo de los sacramentos. En efecto, son sacramentos de la fe que nace y se alimenta de la palabra» (PO 4). 

1123. "Los sacramentos están ordenados a la santificación de los hombres, a la edificación del Cuerpo de Cristo y, en definitiva, a dar culto a Dios, pero, como signos, también tienen un fin instructivo. No sólo suponen la fe, también la fortalecen, la alimentan y la expresan con palabras y acciones; por se llaman sacramentos de la fe" (SC 59). 

1124. La fe de la Iglesia es anterior a la fe del fiel, el cual es invitado a adherirse a ella. Cuando la Iglesia celebra los sacramentos confiesa la fe recibida de los apóstoles, de ahí el antiguo adagio: Lex orandi, lex credendi (o: Legem credendi lex statuat supplicandi). "La ley de la oración determine la ley de la fe" (Indiculus, c. 8: DS 246), según Próspero de Aquitania, (siglo V). La ley de la oración es la ley de la fe. La Iglesia cree como ora. La liturgia es un elemento constitutivo de la Tradición santa y viva (cf. DV 8). 

176. ¿Qué sacramentos se reciben solamente una vez en la vida?-CATEQUESIS-



El Bautismo, la CONFIRMACIÓN y el Orden sacerdotal. Estos   SACRAMENTOS marcan al cristiano con un sello indeleble. El  Bautismo y la Confirmación le convierten de una vez para siempre  en hijo de Dios, semejante a Cristo. El Orden sacerdotal sella  igualmente al cristiano de forma definitiva 

1121. Los tres sacramentos del Bautismo, de la Confirmación y del Orden sacerdotal confieren, además de la gracia, un carácter sacramental o "sello" por el cual el cristiano participa del sacerdocio de Cristo y forma parte de la Iglesia según estados y funciones diversos. Esta configuración con Cristo y con la Iglesia, realizada por el Espíritu, es indeleble (Concilio de Trento: DS 1609); permanece para siempre en el cristiano como disposición positiva para la gracia, como promesa y garantía de la protección divina y como vocación al culto divino y al servicio de la Iglesia. Por tanto, estos sacramentos no pueden ser reiterados.

martes, 2 de abril de 2019

175. ¿Por qué pertenecen los sacramentos a la Iglesia? ¿Por qué no puede cada uno hacer uso de ellos a su antojo?-CATEQUESIS-


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Los SACRAMENTOS son dones de Cristo a su Iglesia. Ella  tiene la misión de dispensarlos y de protegerlos de un uso  abusivo. [1117­1119; 1131] Jesús ha confiado la transmisión de sus palabras y signos a  determinadas personas, en concreto a sus APÓSTOLES, Y no los  ha entregado a una masa anónima. Hoy se diría: no colocó su  herencia en la red con libre acceso, sino que la albergó en un  dominio propio. Los sacramentos existen para la Iglesia y por  ella. Existen para ella porque el Cuerpo de Cristo, que es la  Iglesia, se constituye, se alimenta y se perfecciona mediante los  sacramentos. Existen por ella, porque los sacramentos son  fuerzas del Cuerpo de Cristo, como en la Penitencia, donde Cristo  nos perdona los pecados por medio del. PRESBÍTERO.

1117. Por el Espíritu que la conduce "a la verdad completa" (Jn 16,13), la Iglesia reconoció poco a poco este tesoro recibido de Cristo y precisó su "dispensación", tal como lo hizo con el canon de las Sagradas Escrituras y con la doctrina de la fe, como fiel dispensadora de los misterios de Dios (cf. Mt 13,52; 1 Co 4,1). Así, la Iglesia ha precisado a lo largo de los siglos, que, entre sus celebraciones litúrgicas, hay siete que son, en el sentido propio del término, sacramentos instituidos por el Señor.

1119. Formando con Cristo-Cabeza "como una única [...] persona mística" (Pío XII, enc. Mystici Corporis), la Iglesia actúa en los sacramentos como "comunidad sacerdotal" "orgánicamente estructurada" (LG 11): gracias al Bautismo y la Confirmación, el pueblo sacerdotal se hace apto para celebrar la liturgia; por otra parte, algunos fieles "que han recibido el sacramento del Orden están instituidos en nombre de Cristo para ser los pastores de la Iglesia con la palabra y la gracia de Dios" (LG 11).

1131. Los sacramentos son signos eficaces de la gracia, instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia por los cuales nos es dispensada la vida divina. Los ritos visibles bajo los cuales los sacramentos son 2003 460 2817 950 celebrados significan y realizan las gracias propias de cada sacramento. Dan fruto en quienes los reciben con las disposiciones requeridas.


174. ¿Por qué no es suficiente la fe en Jesucristo? ¿Para qué nos da Dios además los sacramentos?-CATEQUESIS-



Debemos y podemos acceder a .Dios con  todos los sentidos, no sólo con el intelecto.  Por eso se nos da Dios en signos terrenos,  especialmente en el pan y el vino, que son el  Cuerpo y la Sangre de Cristo. [1084,1146­ 1152] Los hombres vieron a Jesús, lo escucharon,  pudieron tocarlo y experimentaron la salvación y  la sanación de cuerpo y alma. Los signos  sensibles de los SACRAMENTOS llevan ese  mismo sello de Dios, que quiere dirigirse al  hombre en su totalidad, y no sólo a su cabeza.

1084. "Sentado a la derecha del Padre" y derramando el Espíritu Santo sobre su Cuerpo que es la Iglesia, Cristo actúa ahora por medio de los sacramentos, instituidos por Él para comunicar su gracia. Los sacramentos son signos sensibles (palabras y acciones), accesibles a nuestra humanidad actual. Realizan eficazmente la gracia que significan en virtud de la acción de Cristo y por el poder del Espíritu Santo.

1146. Signos del mundo de los hombres. En la vida humana, signos y símbolos ocupan un lugar importante. El hombre, siendo un ser a la vez corporal y espiritual, expresa y percibe las realidades espirituales a través de signos y de símbolos materiales. Como ser social, el hombre necesita signos y símbolos para comunicarse con los demás, mediante el lenguaje, gestos y acciones. Lo mismo sucede en su relación con Dios. 

1152. Signos sacramentales. Desde Pentecostés, el Espíritu Santo realiza la santificación a través de los signos sacramentales de su Iglesia. Los sacramentos de la Iglesia no anulan, sino purifican e integran toda la riqueza de los signos y de los símbolos del cosmos y de la vida social. Aún más, cumplen los tipos y las figuras de la Antigua Alianza, significan y realizan la salvación obrada por Cristo, y prefiguran y anticipan la gloria del cielo. PALABRAS Y ACCIONES 

173. ¿Y para qué necesitamos en realidad los sacramentos?-CATEQUESIS-


Necesitamos los SACRAMENTOS para transformar nuestra pequeña  vida humana y por medio de Jesús llegar a ser como Jesús: hijos de Dios  en libertad y esplendor. [1129] En el Bautismo los hijos perdidos de los hombres se convierten en hijos protegidos  de Dios; mediante la CONFIRMACIÓN los débiles se convierten en fuertes; mediante la Confesión los culpables se convierten en reconciliados; mediante la EUCARISTÍA los hambrientos se convierten en pan para otros; mediante el Matrimonio y mediante el Orden sacerdotal los individualistas se  convierten en servidores del amor; mediante la Unción de los enfermos los desesperados se convierten en hombres  con confianza. El sacramento de todos los sacramentos es Cristo mismo. En él podemos dejar la  perdición del egoísmo y entramos en la verdadera vida, que no cesa nunca.

1129. La Iglesia afirma que para los creyentes los sacramentos de la Nueva Alianza son necesarios para la salvación (cf. Concilio de Trento: DS 1604). La "gracia sacramental" es la gracia del Espíritu Santo dada por Cristo y propia de cada sacramento. El Espíritu cura y transforma a los que lo reciben conformándolos con el Hijo de Dios. El fruto de la vida sacramental consiste en que el Espíritu de adopción deifica (cf. 2 P 1,4) a los fieles uniéndolos vitalmente al Hijo único, el Salvador. 

172. ¿Cuántos sacramentos hay y cómo se llaman? -CATEQUESIS-



Los  SACRAMENTOS de la Iglesia son siete:  Bautismo,  CONFIRMACIÓN,  EUCARISTÍA, Penitencia, Unción de los  enfermos, Orden sacerdotal y Matrimonio. 

1210. Los sacramentos de la Nueva Ley fueron instituidos por Cristo y son siete, a saber, Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Penitencia, Unción de los enfermos, Orden sacerdotal y Matrimonio. Los siete sacramentos corresponden a todas las etapas y todos los momentos importantes de la vida del cristiano: dan nacimiento y crecimiento, curación y misión a la vida de fe de los cristianos. Hay aquí una cierta semejanza entre las etapas de la vida natural y las etapas de la vida espiritual (cf. Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae 3, q. 65, a.1, c).


171. ¿Qué es lo esencial de toda Liturgia?-CATEQUESIS-



La  LITURGIA es siempre en primer lugar comunión con Jesucristo. Toda celebración  litúrgica, no sólo la Eucaristía, es una fiesta de la Pascua en pequeño. Jesús celebra con  nosotros el paso de la muerte a la vida y lo hace accesible para nosotros. [1085] El acto litúrgico más importante del mundo fue la fiesta de la Pascua que Jesús celebró con sus discípulos  en el Cenáculo la víspera de su Muerte. Los discípulos pensaban que Jesús iba a conmemorar la liberación  de Israel del poder de Egipto. Pero Jesús celebró la liberación de toda la humanidad del poder de la  muerte. En Egipto fue la «sangre del cordero» la que protegió a los israelitas del ángel de la muerte. Ahora  es él mismo el Cordero, cuya sangre salva a la humanidad de la muerte. Porque la Muerte y la  Resurrección de Jesús son la prueba de que se puede morir y, sin embargo, ganar la vida. Éste es el  verdadero contenido de cada celebración litúrgica cristiana. Jesús mismo comparó su Muerte y  Resurrección con la liberación de Israel de la esclavitud en Egipto. Con el término misterio pascual se  designa por ello el efecto salvífica de la Muerte y Resurrección de Jesús. En forma análoga a la sangre del  cordero que salvó las vidas de los israelitas en la salida de Egipto (Éx 12), Jesús es el verdadero Cordero  pascual, que ha liberado a la humanidad de su encierro en la muerte y el pecado.

1085. En la liturgia de la Iglesia, Cristo significa y realiza principalmente su misterio pascual. Durante su vida terrestre Jesús anunciaba con su enseñanza y anticipaba con sus actos el misterio pascual. Cuando llegó su hora (cf. Jn 13,1; 17,1), vivió el único acontecimiento de la historia que no pasa: Jesús muere, es sepultado, resucita de entre los muertos y se sienta a la derecha del Padre "una vez por todas" (Rm 6,10; Hb 7,27; 9,12). Es un acontecimiento real, sucedido en nuestra historia, pero absolutamente singular: todos los demás acontecimientos suceden una vez, y luego pasan y son absorbidos por el pasado. El misterio pascual de Cristo, por el contrario, no puede permanecer solamente en el pasado, pues por su muerte destruyó a la muerte, y todo lo que Cristo es y todo lo que hizo y padeció por los hombres participa de la eternidad divina y domina así todos los tiempos y en ellos se mantiene permanentemente presente. El acontecimiento de la Cruz y de la Resurrección permanece y atrae todo hacia la Vida. 

170. ¿Cuál es el origen más hondo de la LITURGIA?-CATEQUESIS-



El origen más hondo de la  LITURGIA es Dios, en quien  existe una fiesta eterna y celestial del amor: la fiesta de la  alegría del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Puesto que  Dios es amor, quiere hacernos partícipes de la celebración  de su alegría y regalarnos su BENDICIÓN. [1077­1109] Nuestros actos de culto terrenos tienen que ser celebraciones llenas  de belleza y energía. Celebraciones del Padre, que nos ha creado, por eso los dones de la  tierra tienen un papel tan importante: el pan, el vino, el aceite y la  luz, el perfume del incienso, música divina y colores espléndidos. Celebraciones del Hijo, que nos ha salvado, por eso nos alegramos  de nuestra liberación, respiramos hondamente escuchando la  Palabra, nos fortalecemos al comer los dones eucarísticos. Celebraciones del Espíritu Santo, que vive en nosotros, por eso la  riqueza desbordante de consuelo, conocimiento, valor, fuerza y  BENDICIÓN  que brota de las asambleas sagradas. 179

1077. "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo; por cuanto nos ha elegido en él antes de la creación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor; eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia con la que nos agració en el Amado" (Ef 1,3-6).

1109. La Epíclesis es también oración por el pleno efecto de la comunión de la asamblea con el Misterio de Cristo. "La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios Padre y la comunión del Espíritu Santo" (2 Co 13,13) deben permanecer siempre con nosotros y dar frutos más allá de la celebración eucarística. La Iglesia, por tanto, pide al Padre que envíe el Espíritu Santo para que haga de la vida de los fieles una ofrenda viva a Dios mediante la transformación espiritual a imagen de Cristo, la preocupación por la unidad de la Iglesia y la participación en su misión por el testimonio y el servicio de la caridad.