miércoles, 17 de julio de 2019

¿COMO VIVIR JUNTO CON JESÚS EL MISTERIO DE LA ESPERANZA?




EL MISTERIO DE LA ESPERANZA

Autor: Freddie Loya

En el trascurrir del tiempo y en el caminar de la vida hemos de pasar por diferentes situaciones que muchas de ellas no llevan a caer y hacer dura la levantada y se nos hace difícil retomar la mirada en la vida. Muchos de ellos deciden terminar mejor con su vida pensando que ya no hay salida aunque siempre la hay.
Para comprender un poco de este gran misterio es necesario saber que Jesús redentor de la tierra abre grandes paréntesis en nuestra vida que nos dejan con muchas preguntas y que solo tienen el fin de llevarnos a una vida eterna en plenitud total cuando logremos estar con Él. Si aprendemos apoyarnos en Jesús resucitado podemos intuir, desear y creer que todo lo que sucede en esta vida tiene como fin la vida, justicia y paz.
Creer en Jesús resucitado  es confiar totalmente  que El se ha dejado revelar para que más allá de lo comprensible podamos guardar en nuestro corazón que fuera de humillaciones, dolores, sufrimientos y caídas que Dios siempre se permanece fiel a sus promesas. Hablar de la esperanza es hablar que podemos confiar que toda tristeza, dolor, sufrimiento  no termina aquí. Debemos que saber que hay un lugar donde ya no habrá pobreza ni dolor, nadie estará triste, nadie tendrá que llorar. Por fin hemos de ver que hay una gran patria que nos espera con un Rey que nos amó desde el principio. Vivir en la esperanza es relacionarse con el sufrimiento de los demás, el dolor del prójimo, la enfermedad y trasmitir que no solo es ese momento lo que hay en la vida. Un día conocerán lo que es vivir en paz y salud total y podremos escuchar con alegría y emoción las palabras de nuestro Señor ENTRA PARA SIEMPRE EN EL GOZO DE TU SEÑOR.
Creer en cristo  es saber que existe un Dios y que jamás permanece oculto y nunca se hace sordo a nuestra voz, lo que no logremos  percibir  como su mirada, su ternura y abrazos, los encontraremos en su reino que no tiene fin.
También debemos saber que creer en la esperanza en Jesús  es comprender que lo que aquí quede a medias, lo que no se ha podido completar, lo que hemos estropeado con nuestras torpezas o nuestro pecado que si nos arrepentimos todo con Dios encontrara un día su plenitud. Es cierto que a veces no le encontramos sentido a lo que hemos vivido pero llenarse de esperanza es que nada de lo hemos vivido en amor jamás se perderá porque el que por momentos ha vivido en amor, siempre deja huellas en personas y que aunque no lo vemos trasfiguramos a Jesús porque Jesús es amor.
Desear la esperanza es tomar un camino de entrega de fe fijada en Jesucristo y si logramos llegar juntos a El ya no habrá la amistad que termine ni fiesta que no acabe, ni las despedidas que entristeces, Dios será todo en todos. Gozarnos en la esperanza es amar su palabra y creer que un día lo dijo El. Yo soy principio, fin de todo origen y el final de todo. Y un día podemos saborear de ese manantial del agua de la vida. Ya no habrá llanto, no habrá gritos, ni fatigas, porque todo eso habrá pasado.

RESIGNARSE ANTE EL AVANCE DEL MAL, ¿ES DE CRISTIANOS?




«¡Resignarse ante el avance del mal no es cristiano!»

AUTOR: Margarita de Jesus HMSP

A un año de vivir las elecciones más determinantes en la historia de México, con 3,400 puestos de eleccion popular que dan un giro total al tipo de gobierno que hasta ahora vivimos, para bien o para mal el resultado de estas, influirá en nuestro futuro, pero debemos tener claro que no puede determinar el rumbo de los 123.5 millones de mexicanos.
Es de vital importancia, ser concientes de que la participacion pólitica no se agota al emitir el voto; para volver a la indiferencia, apatía, reducidos al anonimato, tirarando pedradas con mensajes en redes sociales; dejando que la corrupción y la injusticia triunfen en el día a día e incluso siendo parte de esta sociedad con valores en decadencia.

Sería muy ingenuo esperar que los políticos pondrán fin a los problemas de violencia, narcotrafico, corrupción, desempleo... Debemos tener claro que sus campañas fueron en buena medida mercadotecnia; la venta de una «utopia». Es bueno tener presente que la crisis de valores por la que atravieza nuestra sociedad ha tenido su origen en la cabeza –los gobernantes- que son los que han sugerido aquello que ni en la más macabra mentalidad cabría: atacar a la familia, aprobar el aborto como si se tratase de una necesidad, imponer leyes inhumanas –legalizar la prostitución y con ello abrir la puerta a la trata de personas, sugerir la union entre personas del mismo sexo, con la posibilidad de adoptar niños, desconociendo de esta manera el derecho de los menores a crecer en un ambiente propio para su sano desarrollo- en contra de las divinas; agravando la crisis social, moral y espiritual en la que estamos envueltos.

En este momento debemos asumir una conducta positiva, solidaria, participativa como «estilo de vida», con hábitos que influyan a mejorar nuestra conducta personal, la familia con quienes vivimos y que, al mismo tiempo se influya en las persona y el entorno que nos rodea.

En este momento historico que estamos viviendo no podemos renunciar al protagonismo que nos corresponde como ciudadanos, como laicos, gente de Iglesia, que ha conocido a Dios. En esta etapa histórica de transición; nuestra falta de acción condena a los más debiles a la destrucción. Ser un espectador quejumbroso es un acto de cobardia y mediocridad.

Vivir el papel que nos corresponde como padre de familia, empresarios, empleados, estudiantes, ciudadanos es fundamental. Además es preciso proteger todo aquello que contribuye a la construcción de la persona, la familia y la sociedad; desde los valores que hacen de nuestra convivencia más llevadera hasta las instituciones que contribuyen al bien social.

La reciente exhortacion apostólica del papa Francisco «Gaudete et exsultate» nos sacude diciendo: «Él (Dios) nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada» (n. 1) Alguien alguna vez dijo: «Yo no puedo cruzarme de brazos, cuando la persona que más me quiere murió por mí con los brazos abiertos»; por algo el padre Luigi Butera, fundador de los MSP y HMSP dice: «Resignarse ante el avance del mal no es cristiano

La historia de la iglesia nos presenta momentos criticos y de mucha insertidumbre, como si se tratara de caídas al vacio, en esos momentos fueron los «santos» los que sacaron a flote el Evangelio de la vida y restituyeron a la humanidad el sentido de la existencia. De manera que con confianza y humildad seamos colaboradores del gran proyecto de salvación que Dios tiene para la humanidad.

Al inicio de este nuevo gobierno recordemos las palabras de Jesús a sus discípulos: «En el mundo encontraran aflicciones, pero tengan ánimo, yo he vencido al mundo» (Jn 16, 33). En una sociedad tan superficial y utilitarista, que se revuelca con la corrupción nos toca a los cristianos sentar las bases del humanismo del siglo XXI.




¿DE QUE MANERA SE COMPORTA JESUS EN EL SUFRIMIENTO?




¿DE QUE MANERA SE COMPORTA JESUS EN EL SUFRIMIENTO?

Autor: Freddie Loya

Es muy importante pensar que el sufrimiento esta incrustado en el interior humana y al paso del tiempo lo vemos como un castigo o una maldición, pero también sería ingenuo de parte nosotros pensar que se puede evitar. Muchas veces el dolor físico sacude nuestro interior y así mismo nos hace reflexionar muchas cosas que nos pueden llevar a la tristeza o a la soledad. Todos hemos pasado sufrimiento moral, la muerte de un ser querido, una amistad rota, el conflicto, la inseguridad. Cuando este sufrimiento se demora mucho en nuestro cuerpo se prolonga y nos va consumiendo nuestro ser y destruyendo muchas veces nuestros sueños y nuestra alegría.
A lo largo de los años queriendo resolver este gran suceso en nuestra vida el hombre ha querido ir adoptando diversas posturas intentando soportar el dolor y aguantarlo dignamente. Aunque en cierta parte tras la vida diaria, cada quien se defiende y lucha a su manera, muchos no aceptan lo inevitable, otros más se resignan, otros se hunden en la depresión.
¿Y Jesús? ¿Cuál es la actitud de Jesús ante el sufrimiento?
Jesús no hace el sufrimiento el centro de su vida, al contrario, el hace su dolor solidario, abierto y muy acertado porque siempre es fecundo. ¿Muchas veces es difícil entender que de un dolor o sufrimiento algo de fruto, nuestra capacidad muchas veces no nos permite entender cómo es posible de algo que me duele puede salir algo bueno? ¿De algo que marca mi vida puede ayudarme a crecer en santidad? Jesús no enseña que ante la incertidumbre de los sufrimientos es necesario conectar el cuerpo y el corazón tomando una postura no de víctima, no viviendo compadeciéndose de sí mismo, si no en cambio escuchando los padecimientos de los demás, no se queja de su situación ni mucho menos se lamenta. El está abierto a escuchar las quejas y las lágrimas de los que lo rodean.
El no se agobia con problemas futuros, vive cada momento acogiendo y dando desde su interior el amor del Padre. Jesús decía ¨No nos agobiemos por el mañana, porque el mañana porque el mañana traerá su propio agobio. A cada quien le bastan sus disgustos¨.
Y por encima de todo estos sufrimientos confían en el Padre, se coloca dulcemente en sus manos. E incluso cuando el dolor le agobia el alma de sus labios brotaba una plegaria ¨Padre en tus manos encomiendo mi espíritu¨


¿SE PUEDE SER FELIZ PARA SIEMPRE?




¿SE PUEDE VIIR FELIZ PARA SIEMPRE?

Autor: Margarita de Jesús HMSP

La mayoría de nosotros hemos visto, escuchado o leído algun cuento cuyo final es: «…y vivieron felices para siempre.»; A todos nos gustaria una historia de amor con final feliz; aunque para muchos en este tiempo es una meta dificil de alcanzar incluso una utopía.
La palabra felicidad felicidad proviene del latín felicitas, que a su vez se deriva de felixfelicis, que significa «fértil» o «fecundo». Para Aristóteles, el gran filósofo griego la felicidad se relaciona con el equilibrio y la armonía, según sus propias palabras: «El hombre feliz vive bien y obra bien», dicho de otra forma: «El obrar sigue al ser para la consecución de su finalidad».
Ahora bien, para nosotros ¿en dónde se encuentra la felicidad? En primer lugar, depende de la vocación a la que hemos sido llamados:
Si es en el matrimonio ¿cuál es la finalidad de casarse?, ¿qué ella cocine?, ¿qué él gane dinero?, ¿qué tengan hijos? Bien, con el matrimonio vienen las dificultades, los problemas, las carencias materiales, las diferencias si no se esta preparado para las dificultades «se acaba la felicidad» y con ello el amor; y la vida juntos se vuelve imposible.
El origen de toda ruptura es la soberbia, el orgullo; con ello llega la impaciencia, las faltas de respeto y se ignoran las necesidades del otro. Es necesario saber que  el amor crece en la medida de la entrega mutua.
En la vida de soltería, ¿cual es la finalidad?: ¿ser independiente? ¿ir de una relación a otra? La persona soltera, que vive dignamente su castidad es de gran ayuda para los servicios apostólicos y sociales.
Mientras que la vida consagrada, no es sólo para admirar. Es el ideal de vida cristiana más perfecta. No significa que todos los religiosos sean perfectos cristianos, pero si que deberian estar en la lucha.
La felicidad no se vive a solas, debe ser compartida, se alcanza en la medida en que sirvamos a los demás, para lo cual se pasa por el sacrificio. Pero sacrificio por amor, eso realiza de lo contrario lleva al recentimiento y a la desesperación; lo cual sólo es posible si en nustras vidas esta presente Dios. Sólo de esta manera tendremos un final feliz.
Dice la palabra de Dios en el Salmo 1, 1. 3 «Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni va por el camino de los pecadores, ni hace causa común con los que se burlan de Dios, Ese hombre es como un árbol plantado a la orilla de un río, que da su fruto a su tiempo y jamás se marchitan sus hojas. ¡Todo lo que hace, le sale bien!»




268. ¿Puede casarse un católico con alguien de otra religión?-CATEQUESIS-



Para los católicos puede ser difícil, para la  propia fe y para la de los futuros hijos  casarse y vivir con una pareja que pertenece  a otra RELIGIÓN. Por responsabilidad ante  los fieles, la Iglesia católica ha establecido el  impedimento para contraer matrimonio con  disparidad de culto. Por eso un matrimonio  de este tipo sólo puede contraerse  válidamente si antes del enlace se obtiene la  DISPENSA de este impedimento. Este  matrimonio no es sacramental. [1633­1637]

1633. En numerosos países, la situación del matrimonio mixto (entre católico y bautizado no católico) se presenta con bastante frecuencia. Exige una atención particular de los cónyuges y de los pastores. El caso de matrimonios con disparidad de culto (entre católico y no bautizado) exige aún una mayor atención.

1637. En los matrimonios con disparidad de culto, el esposo católico tiene una tarea particular: "Pues el marido no creyente queda santificado por su mujer, y la mujer no creyente queda santificada por el marido creyente" (1 Co 7,14). Es un gran gozo para el cónyuge cristiano y para la Iglesia el que esta "santificación" conduzca a la conversión libre del otro cónyuge a la fe cristiana (cf. 1 Co 7,16). El amor conyugal sincero, la práctica humilde y paciente de las virtudes familiares, y la oración perseverante pueden preparar al cónyuge no creyente a recibir la gracia de la conversión.


267. ¿Qué se hace cuando un católico quiere casarse con un cristiana no católico?- CATEQUESIS-



En este caso, para la celebración del  matrimonio hay que solicitar un permiso  expreso de la autoridad eclesiástica. Porque  el matrimonio llamado mixto (entre católico  y bautizado no católico) exige por ambas  partes una fidelidad especial a Cristo, de  forma que el escándalo, aun sin remedio, de  la separación de los cristianos no se  continúe en pequeño y lleve quizás incluso  al abandono de la práctica religiosa. [1633­ 1637]

1633. En numerosos países, la situación del matrimonio mixto (entre católico y bautizado no católico) se presenta con bastante frecuencia. Exige una atención particular de los cónyuges y de los pastores. El caso de matrimonios con disparidad de culto (entre católico y no bautizado) exige aún una mayor atención.

1637. En los matrimonios con disparidad de culto, el esposo católico tiene una tarea particular: "Pues el marido no creyente queda santificado por su mujer, y la mujer no creyente queda santificada por el marido creyente" (1 Co 7,14). Es un gran gozo para el cónyuge cristiano y para la Iglesia el que esta "santificación" conduzca a la conversión libre del otro cónyuge a la fe cristiana (cf. 1 Co 7,16). El amor conyugal sincero, la práctica humilde y paciente de las virtudes familiares, y la oración perseverante pueden preparar al cónyuge no creyente a recibir la gracia de la conversión. 

266. ¿Cómo se celebra la boda por la Iglesia?- CATEQUESIS-



Una boda debe celebrarse ordinariamente de modo público. Los contrayentes son preguntados  por su deseo de contraer matrimonio. El PRESBÍTERO o el DIÁCONO bendice los anillos. Los  contrayentes intercambian los anillos y se prometen mutuamente «fidelidad en la prosperidad y  en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separe», diciéndose el  uno al otro de modo solemne: «Yo prometo amarte, respetarte y honrarte todos los días de mi  vida». El celebrante confirma el enlace y otorga la BENDICIÓN. [1621­1624, 1663] De la forma siguiente la Iglesia pregunta, en el rito del matrimonio, primero al esposo y luego a la esposa, o  a ambos. Celebrante: N. y N., ¿venís a contraer matrimonio sin ser coaccionados, libre y voluntariamente?  Esposo/ Esposa: Sí, venimos libremente. Celebrante: ¿Estáis decididos a amaros y respetaros mutuamente,  siguiendo el modo de vida propio del Matrimonio, durante toda la vida? Esposa/Esposa: Sí, estamos  decididos. Celebrante: ¿Estáis dispuestos a recibir de Dios responsable y amorosamente los hijos, y a  educarlos según la ley de Cristo y de su Iglesia? Esposa/Esposa: Sí, estamos dispuestos. 

1624. Las diversas liturgias son ricas en oraciones de bendición y de epíclesis pidiendo a Dios su gracia y la bendición sobre la nueva pareja, especialmente sobre la esposa. En la epíclesis de este sacramento los esposos reciben el Espíritu Santo como Comunión de amor de Cristo y de la Iglesia (cf. Ef 5,32). El Espíritu Santo es el sello de la alianza de los esposos, la fuente siempre generosa de su amor, la fuerza con que se renovará su fidelidad

1663. Dado que el matrimonio establece a los cónyuges en un estado público de vida en la Iglesia, la celebración del mismo se hace ordinariamente de modo público, en el marco de una celebración litúrgica, ante el sacerdote (o el testigo cualificado de la Iglesia), los testigos y la asamblea de los fieles. 

265. ¿Todas las personas están llamadas al matrimonio?-CATEQUESIS-



No todo el mundo está llamado al matrimonio. A algunas personas Jesús les muestra un  camino particular; les invita a vivir renunciando al matrimonio «por el reino de los cielos» (Mt  19,12). También las personas que viven solas por otros motivos distintos pueden tener una vida  plena. [1618­1620] No pocas veces Jesús llama a algunas personas también a una cercanía especial con él. Éste es el caso  cuando experimentan en su interior el deseo de renunciar al matrimonio «por el reino de los cielos». Esta  vocación no supone nunca un desprecio del matrimonio o de la sexualidad. El celibato voluntario sólo puede  ser vivido en el amor y por amor, como un signo poderoso de que Dios es más importante que cualquier otra  cosa. El célibe renuncia a la relación sexual, pero no al amor; sale anhelante al encuentro de Cristo, el  esposo que viene (Mt 25,6). Muchas personas que viven solas por otros distintos motivos sufren por su  soledad, la experimentan únicamente como carencia y desventaja. Pero una persona que no tiene que  preocuparse de una pareja o de una familia, disfruta también de libertad e independencia y tiene tiempo de  hacer cosas importantes y llenas de sentido para las que no tendría tiempo una persona casada. Quizás sea  voluntad de Dios que se ocupe de personas por las que nadie más se preocupa

1618. Cristo es el centro de toda vida cristiana. El vínculo con Él ocupa el primer lugar entre todos los demás vínculos, familiares o sociales (cf. Lc 14,26; Mc 10,28-31). Desde los comienzos de la Iglesia ha habido hombres y mujeres que han renunciado al gran bien del matrimonio para seguir al Cordero dondequiera que vaya (cf. Ap 14,4), para ocuparse de las cosas del Señor, para tratar de agradarle (cf. 1 Co 7,32), para ir al encuentro del Esposo que viene (cf. Mt 25,6). Cristo mismo invitó a algunos a seguirle en este modo de vida del que Él es el modelo: «Hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos hechos por los hombres, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda» (Mt 19,12)

1620. Estas dos realidades, el sacramento del Matrimonio y la virginidad por el Reino de Dios, vienen del Señor mismo. Es Él quien les da sentido y les concede la gracia indispensable para vivirlos conforme a su voluntad (cf. Mt 19,3-12). La estima de la virginidad por el Reino (cf. LG 42; PC 12; OT 10) y el sentido cristiano del Matrimonio son inseparables y se apoyan mutuamente: «Denigrar el matrimonio es reducir a la vez la gloria de la virginidad; elogiarlo es realzar a la vez la admiración que corresponde a la virginidad. Pero lo que por comparación con lo peor parece bueno, no es bueno del todo; lo que según el parecer de todos es mejor que todos los bienes, eso sí que es en verdad un bien eminente» (San Juan Crisóstomo, De virginitate, 10,1; cf. FC, 16)

martes, 16 de julio de 2019

264. ¿Qué es lo que amenaza a los matrimonios?-CATEQUESIS



Lo que amenaza realmente al matrimonio es el pecado; lo que lo  renueva es el perdón; lo que lo fortalece es la oración y la confianza en  la presencia de Dios. [1606­1608] El conflicto entre hombres y mujeres, que precisamente en los matrimonios  llega en ocasiones al odio recíproco, no es una señal de la incompatibilidad de  los sexos; tampoco hay una disposición genética a la infidelidad o una limitación  psíquica especial ante compromisos para toda la vida. Ciertamente muchos  matrimonios están en peligro por la falta de una cultura del diálogo o la falta  de respeto. A ello se añaden problemas económicos y sociales. El papel decisivo  lo tiene la realidad del pecado: celos, despotismo, riñas, concupiscencia,  infidelidad y otras fuerzas destructoras. Por ello el perdón y la reconciliación  forman parte esencial de todo matrimonio, también a través de la confesión.

1608. Sin embargo, el orden de la Creación subsiste aunque gravemente perturbado. Para sanar las heridas del pecado, el hombre y la mujer necesitan la ayuda de la gracia que Dios, en su misericordia infinita, jamás les ha negado (cf. Gn 3,21). Sin esta ayuda, el hombre y la mujer no pueden llegar a realizar la unión de sus vidas en orden a la cual Dios los creó "al comienzo".

1606. Todo hombre, tanto en su entorno como en su propio corazón, vive la experiencia del mal. Esta experiencia se hace sentir también en las relaciones entre el hombre y la mujer. En todo tiempo, la unión del hombre y la mujer vive amenazada por la discordia, el espíritu de dominio, la infidelidad, los celos y conflictos que pueden conducir hasta el odio y la ruptura. Este desorden puede manifestarse de manera más o menos aguda, y puede ser más o menos superado, según las culturas, las épocas, los individuos, pero siempre aparece como algo de carácter universal

263. ¿Por qué es indisoluble el matrimonio?-CATEQUESIS-



El matrimonio es indisoluble por tres razones. Por un lado porque corresponde a la esencia del amor el entregarse  mutuamente sin reservas; luego porque es una imagen de la fidelidad incondicional de Dios a su  creación; y es también indisoluble, finalmente, porque representa la entrega de  Cristo a su Iglesia, que llegó hasta la muerte en Cruz [1605, 1612­1617,  1661] En un tiempo en el que en muchos sitios se rompen 50% de los matrimonios,  cada uno que perdura es un gran signo, en definitiva un signo de Dios. En esta  tierra en la que tantas cosas son relativas, los hombres deben creer en Dios, el  único absoluto. Por eso todo lo que no es relativo es tan importante: alguien  que dice absolutamente la verdad o es absolutamente fiel. La fidelidad  absoluta en el matrimonio no es tanto un testimonio del logro humano como de  la fidelidad de Dios, que siempre está presente, aun cuando a todas luces le  traicionamos y le olvidamos. Casarse por la Iglesia

1661. El sacramento del Matrimonio significa la unión de Cristo con la Iglesia. Da a los esposos la gracia de amarse con el amor con que Cristo amó a su Iglesia; la gracia del sacramento perfecciona así el amor humano de los esposos, reafirma su unidad indisoluble y los santifica en el camino de la vida eterna (cf. Concilio de Trento: DS 1799).

1660. La alianza matrimonial, por la que un hombre y una mujer constituyen una íntima comunidad de vida y de amor, fue fundada y dotada de sus leyes propias por el Creador. Por su naturaleza está ordenada al bien de los cónyuges así como a la generación y educación de los hijos. Entre bautizados, el matrimonio ha sido elevado por Cristo Señor a la dignidad de sacramento (cf. GS 48,1; CIC can. 1055 §1)


262. ¿Qué se requiere necesariamente para poder casarse por la Iglesia?-CATEQUESIS-



Para que haya matrimonio sacramental se requieren necesariamente tres elementos: a) el  consentimiento expresado en libertad, b) la aceptación de una unión exclusiva y para toda la vida y  c) la apertura a los hijos. Pero lo más profundo en un matrimonio cristiano es la conciencia de la  pareja de ser una imagen viva del amor entre Cristo y su Iglesia. [1644­1654, 1664] La exigencia de la unidad y la indisolubilidad se dirige en primer lugar contra la POLIGAMIA, en la que el  cristianismo ve una clara vulneración del amor y de los derechos humanos; también se dirige contra lo que se  podría denominar «poligamia sucesiva»: una sucesión de relaciones amorosas no vinculantes, que no alcanzan  un único y gran «sí» que ya no se puede echar atrás. la exigencia de la fidelidad conyugal contiene la disposición  a un compromiso para toda la vida, que excluye relaciones amorosas al margen del matrimonio. la exigencia de  la apertura a la fecundidad quiere decir que un matrimonio cristiano está abierto a los hijos que Dios les quiera  conceder. las parejas que no pueden tener hijos están llamadas a ser «fecundas» de otra manera. Un matrimonio  en cuya celebración se excluya cualquiera de estos elementos no es válido.

1664. La unidad, la indisolubilidad, y la apertura a la fecundidad son esenciales al matrimonio. La poligamia es incompatible con la unidad del matrimonio; el divorcio separa lo que Dios ha unido; el rechazo de la fecundidad priva la vida conyugal de su "don más excelente", el hijo (GS 50,1). 

1654. Sin embargo, los esposos a los que Dios no ha concedido tener hijos pueden llevar una vida conyugal plena de sentido, humana y cristianamente. Su matrimonio puede irradiar una fecundidad de caridad, de acogida y de sacrificio. 


jueves, 11 de julio de 2019

261. ¿Cómo se lleva a cabo el sacramento del Matrimonio?- CATEQUESIS-


El SACRAMENTO del Matrimonio se lleva a cabo mediante una promesa hecha ante Dios  y ante la Iglesia, que es aceptada y sellada por Dios y se consuma por la unión corporal de  los esposos. Dado que es Dios mismo quien anuda el vínculo del matrimonio sacramental,  este vínculo une hasta la muerte de uno de los contrayentes. [1625­1631] El sacramento del Matrimonio se lo confieren el hombre y la mujer recíprocamente. El  PRESBÍTERO o el DIÁCONO invoca la  BENDICIÓN de Dios sobre la pareja y es únicamente et  testigo cualificado de que el matrimonio se celebra en las condiciones adecuadas y de que la promesa  se da completa y en público. El matrimonio sólo tiene lugar cuando hay un consentimiento  matrimonial, es decir, cuando el hombre y la mujer, libremente y sin temor o coacción quieren el  matrimonio y cuando no están impedidos para contraerlo por otros compromisos naturales o  eclesiales (matrimonio ya contraído, promesa del celibato).

1625. Los protagonistas de la alianza matrimonial son un hombre y una mujer bautizados, libres para contraer el matrimonio y que expresan libremente su consentimiento. "Ser libre" quiere decir: – no obrar por coacción; – no estar impedido por una ley natural o eclesiástica.

1631. Por esta razón, la Iglesia exige ordinariamente para sus fieles la forma eclesiástica de la celebración del matrimonio (cf. Concilio de Trento: DS 1813-1816; CIC can 1108). Varias razones concurren para explicar esta determinación: – El matrimonio sacramental es un acto litúrgico. Por tanto, es conveniente que sea celebrado en la liturgia pública de la Iglesia. – El matrimonio introduce en un ordo eclesial, crea derechos y deberes en la Iglesia entre los esposos y para con los hijos. – Por ser el matrimonio un estado de vida en la Iglesia, es preciso que exista certeza sobre él (de ahí la obligación de tener testigos). – El carácter público del consentimiento protege el "Sí" una vez dado y ayuda a permanecer fiel a él.

260. ¿Por qué ha hecho Dios al hombre ya la mujer el uno para el otro?-CATEQUESIS-


Dios ha hecho al hombre y a la mujer el uno  para el otro para que «ya no sean dos, sino  una sola carne» (Mt 19,6): de esta forma  deben vivir el amor, ser fecundos y así convertirse en signo del mismo Dios, que no  es otra cosa que amor desbordante. [1601­ 1605] 64,400,417

1601. "La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo Nuestro Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados" (CIC can. 1055 §1)

1605. La Sagrada escritura afirma que el hombre y la mujer fueron creados el uno para el otro: "No es bueno que el hombre esté solo" (Gn 2, 18). La mujer, "carne de su carne" (cf. Gn 2, 23), su igual, la criatura más semejante al hombre mismo, le es dada por Dios como una "auxilio" (cf. Gn 2, 18), representando así a Dios que es nuestro "auxilio" (cf. Sal 121,2). "Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne" (cf. Gn 2,18- 25). Que esto significa una unión indefectible de sus dos vidas, el Señor mismo lo muestra recordando cuál fue "en el principio", el plan del Creador (cf. Mt 19, 4): "De manera que ya no son dos sino una sola carne" (Mt 19,6)